JESUCRISTO HOMBRE

(Juan 1:14) “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

(1 Timoteo 2:5) “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”.

(Hebreos 2:14) “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”.

(Filipenses 2:6-8) “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Introducción: Para que el hombre que estaba muerto en sus delitos y pecados pudiera ser redimido legal y vitalmente de la potestad de las tinieblas, de la muerte y de satanás, fue necesaria la humanización de Dios y que se identificara no solo con la naturaleza humana sino también con la naturaleza pecaminosa del hombre. El Hijo de Dios y la humanidad se identificaron perfectamente para que fuéramos legalmente redimidos.

  • LA IDENTIFICACION DE CRISTO CON NUESTRA HUMANIDAD

La identificación de Cristo con nuestra humanidad ocurrió en la encarnación (Juan 1:14). (Hebreos 2:14) «Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, El también participó de lo mismo».

  1. Cristo anduvo como debió haberlo hecho el primer hombre, cumpliendo la voluntad de Dios Padre.
  2. Esta identificación no fue total hasta ese momento con el hombre. El Señor no se había identificado con la naturaleza pecaminosa. Si Cristo hubiera compartido la naturaleza que reinaba sobre el espíritu del hombre, hubiera estado espiritualmente muerto durante su ministerio en la Tierra.
  3. Si Cristo hubiera nacido por procreación humana, hubiera nacido contaminado con la naturaleza pecaminosa y Él no hubiera podido revelarnos al Padre.
  1. LA IDENTIFICACION DE CRISTO CON NUESRA NATURALEZA PECAMINOSA

El Padre Dios convirtió a Su Hijo en pecado por nosotros. Él no sólo llevó nuestros pecados, sino que también tomó la naturaleza de pecado sobre sí mismo. (2 Corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”.

  1. La identificación de Cristo con nuestra naturaleza pecaminosa tuvo lugar en el Huerto de Getsemaní momento previo a su arresto (Lucas 22:39-44) “Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos, y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Y Él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente, y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”.
  2. Así se cumplió el tiempo para que Cristo llevara a cabo la obra redentora por la humanidad.
  3. En la crucifixión el Señor padeció los intensos dolores de la muerte. La traducción directa del hebreo de (Isaías 53:4-6) dice: «Ciertamente El soportó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado y herido de Dios y afligido. Pero El herido fue por nuestras transgresiones; El fue molido por nuestras iniquidades. El castigo de nuestro bienestar fue puesto sobre El, y por sus azotes fuimos nosotros sanados. Todos nosotros nos habíamos extraviado como ovejas, y el Señor puso sobre Él la iniquidad de todos nosotros».
  4. En la mente de Dios no fue Cristo el que colgó en la cruz, sino la humanidad. Así, podemos decir con Pablo: «con Cristo estoy juntamente crucificado» (Gálatas 2:20).
  5. Físicamente no estábamos con Adán en el huerto, pero sí lo estábamos legalmente. De la misma manera no estuvimos en la cruz con Cristo físicamente, pero sí legalmente. La identificación de la raza humana con Cristo es tan completa como lo fue con Adán.
  6. Cuando Cristo se identificó con la humanidad, tomó la naturaleza human, empezó nuestra redención.
  1. CRISTO PAGO NUESTRA DEUDA 

Lo primero que el Señor Jesús hizo por nosotros fue pagar la deuda que teníamos por causas del pecado. (Romanos 5:6-9) “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno asara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por Él seremos salvos de la ira”.

  1. El juicio, que por derecho era del hombre, recayó sobre Cristo y el Señor fue abandonado por Dios. (Isaías 53:8) «Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido”.
  2. Cristo padeció el abandono de Dios. (Salmo 22; Mateo 27:46). Este grito refleja el padecimiento de Cristo por el desamparo al llevar sobre Sí los pecados del mundo; Él fue hecho pecado (2 Corintios 5:21) “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”.

Conclusión: Si el Señor Jesucristo no se hubiera identificado con la naturaleza pecaminosa, no hubiéramos sido redimidos completamente. Cristo ocupó nuestro lugar en la cruz del Calvario, esa cruz era la que todos los seres humanos debíamos haber llevado y padecido. Pero Cristo ofició como el sustituto de la humanidad, ahora todo aquel que cree en Él, es trasladado de muerte a vida, redimido del reino de las tinieblas al reino del amado Hijo, Jesucristo (Colosenses 1:13-14) “El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.

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