EL PODER DE LA DECISIÓN

Texto Principal: Filipenses 2:13; Deuteronomio 30:19; Josué 24:15

Introducción: Somos nosotros y no otra persona, organización o influencia la que tiene el control para escoger las opciones y las decisiones que tomamos en la vida. (Filipenses 2:13 DHH) dice: “Pues Dios es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien les ayuda a llevarlos a cabo, según su buena voluntad”.

Dios nos da el deseo, la oportunidad y el poder para ser, tener y hacer todo cuanto queramos. Él nos deja la prerrogativa de tomar las decisiones, sólo nosotros estamos a cargo de tomarlas. El secreto del poder de escoger que tenemos y el derecho de tomar nuestras propias decisiones para determinar lo que queremos en la vida, nadie puede quitárnoslo.

I. TOMEMOS NUESTRAS PROPIAS DECISIONES

Las decisiones y elecciones se declaran en dos palabras: “Si” y “No” y la Biblia nos insta a usar esas dos palabras sólo con sensatez. (Santiago 5:12 DHH) dice: “Cuando digan “SI” que sea sí; y cuando digan “NO” que sea no”.

  1. Las personas que han dejado huella en el mundo han sido personas decididas. Aquellas que son indecisas siempre se quedan entre dos opiniones, no saben que curso tomar, no tienen control propio y están condenadas a ser controladas por otras personas.
  2. Las personas decididas no esperan las circunstancias favorables ni se rinden ante las opiniones ni las influencias que vulneran su valor propio y los desmoralizan. Las personas decididas crean las circunstancias; hacen que las opiniones cambien y que sirvan para propósitos positivos.
  3. La persona triunfadora en la vida es decidida y está bien informada. Escoge opciones definidas y luego toma decisiones y actúa para llevarlas a cabo.
  4. No son las circunstancias sino las opciones que escogemos y las decisiones que tomamos lo que determinará quienes seremos, que haremos y a dónde iremos en la vida.

II. LAS DECISIONES QUE TOMEMOS EN LA VIDA DEFINIRÁN LO QUE QUIEREMOS

Somos nosotros los que decidimos si vamos a triunfar o ha fracasar en la vida. Escojamos la opción de triunfar, deseemos intensamente y comprometámonos con el triunfo. Jamás fracasaremos a menos que decidamos darnos por vencidos. ¿Qué porción de la vida decidimos tener? ¿Cuáles son nuestros limites? ¿Merecemos vivir y disfrutar de la vida abundante? ¿Qué es lo que merecemos? Estemos consciente y practiquemos estos principios:

  1. El valor propio: Porque Dios nos creó a su imagen y conforme a su semejanza, somos dignos y de alto valor.
  2. Nuestra identidad con Cristo. Fuimos restaurados ante Dios, ahora no hay nada que nos condene ni nos intimide.
  3. Nuestros deseos de ser, tener y hacer; son los deseos de Dios. Deseemos los deseos de Dios.

III. DIOS Y NOSOTROS SOMOS UNO

El reino de Dios está en nosotros. Miremos a Dios y a Su Reino obrando en nuestro ser, transformando toda posibilidad en una realidad.

  1. El Señor Jesús dijo en (Mateo 6:33) “Mas buscad el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.
  2. Tenemos el derecho de escoger y aceptar el reino de Dios y su justicia y caminar como las personas que Dios quiso que fuéramos cuando nos creó. La decisión es nuestra. No escojamos la pobreza, la inseguridad, el temor, la enfermedad, la infelicidad ni la soledad.

IV. DAVID ESCOGIO EL PLAN DE DIOS

Todos tenemos el poder para escoger la vida o la muerte, las bendiciones o las maldiciones. (Deuteronomio 30:19-20) “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a Él; porque Él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar”.

  1. David escogió y decidió entregarse totalmente a Dios y a su plan.

(Salmo 119:8) “Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente”. (Salmo 119:30) “Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí. me he apegado a tus testimonios; oh Jehová, no me avergüences”. (Salmo 119:45) “Y andaré en libertad, porque busque tus mandamientos”. 

(Salmo 119:57) “Mi porción es Jehová; he dicho que guardaré tu palabra”.

  • Dios cumplió Su propósito en David, le concedió los deseos de su corazón. (Salmo 37:4) “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”.

Conclusión: Tenemos el derecho de escoger, tenemos la habilidad para decidir cuánto queremos de la vida, que tan alto queremos subir, cuán rico queremos ser, por cuánto tiempo queremos vivir, cuánto poder queremos tener o qué metas queremos alcanzar. Establezcamos nuestras metas y escojamos triunfar. Dios y nosotros jamás perderemos. Dios está obrando en y a través de nosotros. Con Dios, todo es posible.

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