EL DON DE PROFECÍA

Texto Principal: 1 Corintios 12:10; 1 Corintios 14:3; Hechos 21:8-11; 1 Tesalonicenses 5:19-21

Introducción: La palabra hebrea que es traducida «profetizar» significa «fluir adelante, derramar». Lleva consigo el pensamiento de «burbujear como una fuente, dejar caer, levantar, voltear, brincar». La palabra griega que es traducida «profetizar» significa «hablar por otro». Significa el hablar por Dios, o el ser Su portavoz.

  1. PROCURAD LOS DONES ESPIRITUALES, PERO SOBRE TODO QUE PROFETICÉIS

El don de profecía es una expresión vocal espontánea y sobrenatural inspirada por el Espíritu Santo en un idioma para fortalecer, animar y consolar al cuerpo de Cristo. Es un mensaje directo de Dios a una persona en particular o a un grupo de personas.

  1. Procurad los dones espirituales. Procurad, griego ‘zeloo’; ser celoso de algo, arder en deseos, proseguir ardientemente, desear intensamente. (1 Corintios 14:1-5) “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica, pero el que profetiza, edifica a la iglesia. Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación”.
  2. Deseemos los dones espirituales, pero especialmente los que profeticemos. Esto no quiere decir que no deseemos los otros dones, sino que debemos poner el don de profecía primero. (1 Corintios 14:39) «Así que, hermanos, procurad profetizar, y no impidáis el hablar en lenguas».
  1. EL DON DE PROFECÍA Y EL OFICIO DEL PROFETA

El don de profecía no debe confundirse con el oficio del profeta. El oficio del profeta es diferente al don de profecía que todos los creyentes debemos procurar.

  1. El don de profecía. (1 Corintios 14:3) “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación”. 
  • ¿Todos los creyentes en Cristo podemos tener el don de profecía? Si, la manifestación del don de profecía está al alcance de todo creyente. Dios nos dice en (1 Corintios 14:1) “Seguid el amor, procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis”. 
  • Todos podemos profetizar, pero no todos somos profetas. El hecho de que un creyente haya profetizado, no lo hace un profeta, porque lo que está ejercitando es el don de profecía.
  • En el don de profecía no hay revelación.
  1. En el oficio del profeta. El profeta de oficio es la persona que ha sido designada por el Señor Jesucristo para ejercer ese ministerio; el oficio de profeta es uno de los cinco oficios ministeriales que el Señor Jesús da para nutrir y equipar a Su iglesia (Efesios 4:11).
  • En el ministerio profético encontramos revelación en la profecía del profeta de oficio. 
  • El profeta de oficio cuando ejerce su ministerio opera con los dones de revelación: sea la palabra de sabiduría, la palabra de ciencia, y/o el don de discernimiento de espíritus.
  1. EL DON DE PROFECÍA EN EL NUEVO TESTAMENTO 

El don de profecía es dado para edificar a la Iglesia; en este don no hay revelación. (1 Corintios 14:3) «El que profetiza habla a los hombres para EDIFICACIÓN, exhortación y consolación». 

  1. “El que profetiza EDIFICA a la iglesia» (1 Corintios 14:4). 
  2. Este don también es dado para exhortar a la iglesia. La palabra «exhortar» aquí significa en el griego «un llamado a acercarse a Dios». 
  3. El don de profecía también es dado para consolación.
  4. Veamos cómo opera el don de profecía. (Hechos 21:8-11) “Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles”.
  • Las cuatro hijas de Felipe ministraban a la iglesia con el don de profecía, para edificación, exhortación y consolación. 
  • Ellas profetizaban en las reuniones en su casa; Pablo sabía que ellas profetizaban. 
  • Cuando el profeta Agabo llegó, él trajo revelación a través de los dones de revelación.

Conclusión: La Biblia dice que deseemos los dones espirituales, pero especialmente que profeticemos. Esto no quiere decir que no hemos de desear los otros dones, sino que hemos de poner el don de la profecía primero. «Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación» (1 Corintios 14:3).

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