DESEE LO QUE DIOS DESEA PARA SU VIDA

Texto Principal: Job 23:13; Proverbios 10:24; 3 Juan 2; Filipenses 2:13

Introducción: Su poder para anhelar es más importante que el poder para devengar un salario. La gente que triunfa en la vida se encuentra en los que desean triunfar e ignoran cualquier limitación que puedan enfrentar. ¿Qué es lo que usted quiere de la vida? ¿Acaso es malo desear hacer cosas buenas, ser alguien o tener algo?

I. EL PODER DEL DESEO

Deseemos más de lo que satisfaga a la persona común; las personas triunfadoras desean intensamente triunfar. 

  1. El poder intenso del deseo libera la habilidad y la creatividad para lograr lo que anhelamos. Soñemos más allá de lo que parezca posible. Deseemos aquello que soñamos tener. Actuemos para hacer esos sueños realidad.
  2. Debemos desear intensamente las cosas buenas que Dios creó en este mundo. Creamos que Dios las puso aquí para que las disfrutemos y las usemos para mejorar nuestra calidad de vida y la de la familia.
  3. Creamos que el deseo que tenemos de las cosas buenas es el deseo de Dios expresado en nosotros.

II. NUESTRA FUENTE DE RECURSOS NO TIENE LÍMITES- DIOS ES LA FUENTE

Nuestro Padre Dios es el creador de todo lo que existe, Él es afluente e ilimitado. Dios es la fuente inagotable de todos nuestros recursos. Dios es bueno, Él desea nuestro bienestar.

  1. No es malo desear progresar o vivir mejor. Nacimos y estamos aquí para disfrutar de lo mejor de la vida. (Proverbios 4:10-13).
  2. Nacimos para vivir dentro del sueño de Dios. Nuestro cuerpo es la morada de Dios; y los deseos de Dios acerca de nosotros que no han cambiado.
  3. Soñemos nuevos sueños para tener la visión del estilo de vida que Dios creó para que la disfrutemos.
  4. Si la visión es más clara, los sueños producirán anhelos y deseos profundos por las cosas buenas que Dios creó. Elevemos nuestros deseos al nivel de los deseos de Dios.
  5. Dios quiere que reconozcamos que tenemos la posibilidad interna para despojarnos del fracaso, del negativismo, de los dogmas, de la derrota y del conformismo.

III. ES CORRECTO DESEAR LO MEJOR

Soñemos como Dios sueña y planeemos una vida en abundancia para disfrutarla con nuestra familia y el mundo que nos rodea. ¿Deseamos una mejor salud? ¿O una mejor casa, auto o empleo? ¿Mejores relaciones con la gente? ¿Un conocimiento más profundo de Dios? ¿Más felicidad o autorrealización? ¿Más dinero? ¿Tener mayor influencia? ¿Un matrimonio feliz? ¿Más amor? ¡Desear estas cosas es correcto!

  1. Somos hijos de Dios, así que las cosas buenas que Dios creó nos pertenecen. ¿Qué es lo que queremos tener, ser o hacer?
  2. Decidamos lo que deseamos y ¡Actuemos para obtenerlo! Podemos tener, hacer o ser lo que deseemos.

IV. LA BUENA VIDA TIENE SU ORIGEN EN DIOS

Dios creó a Adán y a Eva en un ambiente de abundancia, felicidad, salud y autorrealización; Adán y Eva se revelaron contra Dios, y no creyeron a Su Palabra. Por causa del pecado el ser humano fue destituido de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Pero Dios no ha cambiado Su deseo de que sus hijos vivamos la buena vida. 

  1. Nuestros deseos dependen del conocimiento que tengamos acerca de los deseos de Dios. Dios desea que disfrutemos aquí de todas las bendiciones que Él creó originalmente para todos los seres humanos.
  2. Nacimos para vivir dentro del sueño de Dios y con Su estilo de vida. Tenemos la capacidad milagrosa que ninguna otra criatura tiene de pensar, planear, ponderar, creer y progresar. 
  3. El mensaje de la Biblia es de buenas nuevas. Meditemos en estas tres bendiciones que nos pertenecen:
  4. La paz con Dios es buena. Nosotros no fuimos creados para vivir con culpa ni temor.
  5. La salud física es buena. Nosotros no fuimos hechos para sufrir dolor, enfermedad o impedimentos físicos. El plan del amor de Dios para nosotros incluye la sanidad y la buena salud. 
  6. La prosperidad material es buena. No fuimos creados para vivir en la pobreza ni en la privación. El plan del amor de Dios incluye la prosperidad, el éxito y la vida abundante.

Conclusión: El deseo de Dios para nosotros es darnos toda Su abundancia y bendición, pero Él esta esperando hasta que nos cansemos de la pobreza. Cuando el fuego del deseo arda en nuestro interior anhelando Su estilo de vida, entonces las cosas le comenzaran a suceder. El Señor Jesucristo dijo que todas las cosas que deseáramos las pidiéramos en oración. (Marcos 11:24) Dios recompensa la fe, que es el deseo dirigido a Dios (Heb. 11:6).

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