Su Poder para anhelar es más importante que su poder para devengar un salario.

Apóstol Enrique Torra – Principios para una vida triunfante – Mayo 12 /2019

La gente que triunfa en la vida se concentra en lo que desea e ignora cualquier limitación que pueda enfrentar.

  1. Sueñe más allá de lo que parezca posible.
  2. Desee aquello que ha soñado tener.
  3. Actúe para hacer esos sueños realidad.

Desee más allá de lo que satisfaga a la persona común; una característica de toda persona triunfadora es que posee un deseo profundo de triunfar.

El poder intenso del deseo que hay en usted tiene una manera milagrosa de liberar energía poderosa, creatividad y una casi sobrenatural atracción para lograr lo que anhela.

¿Qué es lo que usted quiere con todo su corazón de la vida? ¿Acaso es malo desear hacer cosas, ser alguien o tener algo?

Helen Keller dice: “Podemos hacer cualquier cosa, si tenemos suficientes deseos de hacerlo y persistimos hasta lograrlo”.

Las religiones han enfatizado el sometimiento, la humildad, el sufrimiento y la pobreza; han santificado la resignación, la sumisión, la concesión y el abandono y han descuidado las virtudes del positivismo, el desarrollo, la fe, la productividad, el éxito y la obtención de logros.

El sentido común nos dice que Dios no pudo haber creado las riquezas que creó en este mundo para ser monopolizadas por gente que lo ignora. El creó esas riquezas para el placer, la utilidad y la autorrealización de quienes lo honran y caminan con El. Eclesiastés 5:5:18-19

Cuando Dios creó al hombre, le entregó todas las cosas para que las administra y disfrutara de ellas. La Biblia dice: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla, os serán para comer”. Génesis 1:28-29

Por causa del pecado el hombre perdió este estado de abundancia y quedó sujeto a la maldición de la pobreza, pero Cristo vino para redimirnos de esa maldición.

La Biblia dice: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. 2 Corintios 8:9

Anhelar las buenas cosas de Dios, no puede ser considerado como un pecado delante de Dios. Desear las riquezas materiales, es estar de acuerdo con el plan de Dios para el ser humano.

Dios es poderoso para hacer que abundemos en toda gracia, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente y que abundemos para toda buena obra. Él quiere que estemos enriquecidos en todo para toda liberalidad 2 Corintios 9:8,11

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