Cristo vino para salvar, restaurar y levantar a la humanidad caída. Aunque sus hechos fueron criticados por los religiosos y él mismo estuvo en peligro de muerte por el odio que los fariseos y legalistas tenían hacia El. Las religiones siempre han sido crueles, estimando que sus leyes son más sagradas que la vida de los seres humanos. 

Apóstol Enrique Torra – Principios para una vida triunfante – Julio 21/2019

En Juan 8:4-11 trajeron a Cristo una mujer que había sido descubierta en el acto mismo del adulterio. La gente religiosa quería matarla a pedradas por haber quebrantado la ley, pero Jesucristo la trato como a toda una dama y le restauró su autoestima. Esto fue lo que hizo Jesús por usted y por mí.

Cristo se encontró con un demente desnudo incontrolable Marcos 5:1-20. La gente religiosa no se interesó de él, sino que lo abandonaron en sus tormentos. 

Jesucristo le restauró su mente y le dio una posición de honor. Lo envió a las diez ciudades de Decápolis para que lo representara. ¡Que honor tan grande!

Cristo se encontró con un leproso; la gente religiosa lo había abandonado a su suerte pero, Jesucristo lo limpió de su lepra y le devolvió su honor y dignidad como ciudadano respetado. Marcos 1:40-45

Cristo jamás, en ningún momento, menoscaba a nadie, excepto a la gente religiosa que usa su religión para menoscabar a la demás gente.

Generalmente las religiones menoscaban, estableciendo normas por las cuales juzgan o condenan a la gente. Pero Jesucristo es un exaltador, un sanador y un restaurador de los seres humanos.

El quiere restaurar su fe en la vida, si es que las circunstancias le han quebrantado su voluntad. Si usted es pobre, el quiere que tenga esperanzas y pueda creer en las buenas nuevas de que las cosas buenas de la vida son para usted.

Juan 10:10 dice: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

Todas las cosas buenas que pertenecen a la vida fueron creadas por Dios para el disfrute de sus hijos aquí en la tierra. Usted es un hijo de Dios, usted tiene derecho de disfrutas de todo los dones de Dios. “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Santiago 1:17

Por Apóstol Enrique Torra

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