VIDA TRIUNFANTE

La Biblia dice en (Romanos 5:12) “Por cuanto el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.

Por Pastor Enrique Torra

Y en (Efesios 2:1-6) dice: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo las corrientes de este mundo, conforme al principe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, en los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo”.

Por el pecado de nuestros primeros padres, Adán y Eva, todos los seres humanos fuimos invadidos por el espíritu de la muerte, es decir, morimos espiritualmente y por lo tanto quedamos desconectados de la presencia de Dios. Nos convertimos en hijos de ira, esclavizados por la muerte y la condenación.

Por eso Jesucristo vino para redimirnos integralmente. A partir del momento que aceptamos al Señor Jesucristo como nuestro Señor y salvador personal, nacimos de nuevo, recibimos la vida de Dios, nuestros pecados fueron perdonados y nuestra relación con Dios fue restaurada (Juan 1:12-13). Ahora que usted ha sido restaurado con Dios. Una vida de milagros ha comenzado. 

Lo invito a hacer esta declaración, hágala con fe, con seguridad y certeza basado en lo que Dios dice en Su Palabra: “Yo me identifico con Jesucristo en una forma práctica. El es el modelo para los propósitos y la obtención de mis logros en la vida; es mi camino para lograr el éxito. Yo se que el plan original de Dios fue que yo, sin inferioridad ni condenación, tuviera felicidad, salud y autorrealización, así como Adán y Eva a quienes El creó. Pero ellos no prestaron la atención adecuada a Su plan; ese fue el origen de los problemas humanos. 

Para salvarme, Jesucristo tomó los males que yo había hecho al morir en mi lugar. Luego, El regresó con la vida nueva de Dios que ahora me ofrece. Me identifico con El porque ya que asumió la culpa que era mía, puedo recibir la nueva vida de Dios que El me trae. Su amor concibió la idea de no dejarme morir en el vacío, sino pagar por mis males y restaurarme al estilo de vida de Dios, para el cual fui creado originalmente. Ahora vivo nuevamente con Dios mi Padre como en mi propia casa y Él me bendice por medio de Su Hijo Jesucristo. He recuperado mi dignidad. Ahora estoy restaurado y soy un hijo de Dios.

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