Por haber confesado el Señor Jesucristo como su Salvador y Señor personal, usted es salvo, justificado, es un hijo de Dios y ahora puede actuar junto a Dios quien lo creó y lo valora. Ahora Dios puede habitar en usted y vivir en y a través suyo, ese es el plan original de Dios para su vida.

Apóstol Enrique Torra – Principios para una vida triunfante – Abril/21/2019

Ahora mismo encuentre un lugar a solas con Dios; póngase de rodillas y haga esta oración en voz alta.

Oh Dios, mi Padre en el cielo, fuiste Tú quien maravillosamente me creaste, a Tu imagen y semejanza. Mi vida tiene un gran valor.

Yo se que jamás debo destruir lo que Tú creaste. Jamás debo despreciar lo que Tú valoras ni aborrecer lo que Tú amas. Ahora conozco que fui hecho para caminar contigo. Jamás fui creado para la soledad, la enfermedad, la inferioridad ni la culpabilidad.

Padre santo, al ignorar Tú vida y Tu amor, no presté atención a Tú integridad ni a tu honor. Esto me ha separado de Tú vida y de Tú bondad. Sin Tú vida, todo lo que me queda es el deterioro y la muerte.

Oh Padre celestial he visto que, cuando Tú me creaste, soñabas con vivir en mi. Tuviste tanto amor hacia mí, que encontraste un modo de salvarme del deterioro y de la muerte.

Tú entregaste a Tu Hijo Jesucristo para que viniera a este mundo. El fue tentado en toda forma posible pero nunca pecó. El jamás desconfió en Tú Palabra ni negó Tú integridad: Fue perfecto y sin pecado.

Cuando murió en la cruz, El vino a ser mi sustituto, sufriendo el castigo merecido por todos mis pecados. Aquí y ahora, yo me identifico con Jesucristo. Cuando el murió, mi antigua vida pecaminosa murió. Cuando Cristo fue sepultado, mi antigua vida pecaminosa fue sepultada. Cuando Jesucristo resucitó de entre los muertos yo resucité con Él en una vida nueva. Padre, gracias por amarme, ahora yo sé y creo que Cristo ofrendó su vida para mí. Padre gracias por Tú gran amor. En el nombre de Jesucristo Amén.

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