Vida Triunfante

El enemigo que todos tenemos que combatir y vencer en nuestra vida es la ‘ignorancia’, la falta de conocimiento.

Principios para una Vida Triunfante / Octubre 20- Ap. Enrique Torra

Dios dice en Su Palabra: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento… el pueblo sin entendimiento caerá” Oseas 4:6, 14. También el Señor Jesucristo declaró: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. Juan 8:32 La ignorancia esclaviza, deprime, empobrece y destruye; el conocimiento libera, enriquece, levanta al menesteroso del muladar y lo hace ilustre. Salmo 113:7-8

Cuando Dios nos creó, dice la Biblia que Él nos hizo a Su imagen y conforme a Su semejanza Génesis 1:26, es decir, nos dio las capacidades distintivas, las que nos diferencian de las demás criaturas de la creación, es decir, nos dio los cinco sentidos para relacionarnos con el mundo natural, destrezas, habilidades creativas, intelecto y voluntad para que viviéramos la vida digna como hijos de Dios.

A través de la historia encontramos a hombres y a mujeres que se han destacado de entre los demás seres humanos por la capacidad de inventar y por el conocimiento que aplicaron con el fin de hacernos la vida más fácil a los que vivimos en este mundo, y al mismo tiempo ellos se elevaron a un nuevo nivel de vida, de prosperidad y fama.

Miremos estos dos ejemplos: Sanford Cluett encontró una forma de evitar que las telas se encogieran. Ese descubrimiento le trajo más de cinco millones de dólares al año por los derechos de regalías como inventor.

Henry Ford creyó en el conocimiento que tenía y tomó esta decisión: “Construiré un auto suficientemente barato para que toda persona pueda manejar y poseer el suyo”. Jamás abandonó la idea y la misma le trajo más riquezas que las que ninguna otra persona de sus tiempos hubiera recibido.

Recientemente un hombre llamado Raymond Yates hizo una lista de más de dos mil invenciones sumamente necesarias en el día de hoy.

Todo el conocimiento requerido para resolver cualquier necesidad del mundo está en Dios y El está en usted; comience a actuar para hacerlo realidad y obtenga lo mejor para la vida. 

Usted y Dios pueden suplir algunas de esas necesidades y el hacerlo puede llevarlo hasta la cúspide del triunfo. Usted tiene el secreto del poder para lograrlo.

Semana tras semana, en fábricas, oficinas y empresas comerciales millones de personas se resignan a la monotonía estéril de la tradición porque han aceptado las cosas como están; jamás han utilizado la fuerza de sus cerebros para pensar creativamente y descubrir una mejor forma de vivir. 

Al reconocer lo que el ser humano vale y al reconocer el potencial existente en la persona que piensa, un limosnero podría llegar a ser todo un señor.

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