Texto Principal: Efesios 1:20; Efesios 2:6; Mateo 28:18; Apocalipsis 3:21

Introducción: El Señor Jesucristo murió en la cruz del Calvario, su cuerpo fue sepultado y su alma descendió al infierno para sufrir el castigo de la muerte eterna que todos nosotros merecíamos. La muerte no pudo retenerlo, porque la supereminente grandeza del poder de Dios operó en Él resucitándolo de entre los muertos (Efesios 1:20); (Hechos 2:24). “…A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos” (Hechos 2:32).

  1. CRISTO DESCENDIÓ AL INFIERNO

El Señor Jesucristo en el infierno padeció los tormentos de la muerte; ÉL pagó el castigo que nosotros merecíamos.

  1. Cuando el Señor pagó todo el castigo que nosotros merecíamos, recibió del Padre la justificación.  (1 Timoteo 3:16) “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria”.
  2. Después que el Señor Jesucristo fue justificado, Satanás ya no tenía dominio sobre Él. Nuestra identificación con Cristo nos hace tan libres como Jesús lo es.
  3. Después de ser justificado, Cristo destruyó al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo. “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14). 
  4. La palabra destruir se refiere a reducir a la impotencia al diablo, pero no aniquilarlo; porque el diablo existirá eternamente en tormentos en el lago de fuego y azufre. (Apocalipsis 20:20).
  5. El Señor Jesucristo fue al infierno como nuestro representante y sustituto, allí venció al diablo. Su victoria es nuestra victoria. Cuando Cristo despojo a Satanás de su autoridad, fue como si nosotros lo hubiéramos hecho.
  1. LA MUERTE NO PUDO RETENERLO, CRISTO VIVE

(Hechos 2:24) “Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella”. El Señor Jesucristo estuvo muerto, pero ahora vive por los siglos de los siglos. El Señor le dijo al apóstol Juan: (Apocalipsis 1:17-18) “… No temas; yo soy el primero y el último; el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y el Hades”. “Cristo subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo” (Efesios 4:9-10).

En la resurrección el Señor Jesucristo fue engendrado por el Padre; Él es el primogénito de entre los muertos. (Hebreos 1:5-6). 

¿Qué significa la resurrección del Señor Jesucristo

  1. Que el problema del pecado fue resuelto. 
  2. Que Satanás fue conquistado. 
  3. Que la humanidad fue redimida. 
  4. Que Dios puede ahora, sobre una base legal, impartir su naturaleza, la Vida Eterna, al hombre, y hacer de él una Nueva Creación.
  5. Que el hombre puede ahora ser realmente un hijo de Dios. 
  6. Que puede haber perfecto compañerismo entre Dios y nosotros.
  7. Que ahora somos copartícipes de la naturaleza y justicia divina.
  8. Que el hombre puede estar en presencia del padre así como Jesús lo estuvo durante Su vida terrenal.
  9. Que Dios puede ahora concedernos el Espíritu Santo por medio de Su Palabra para que more permanentemente en nuestros cuerpos porque somos la Nueva Creación. Ahora podemos decir: “Ya no vivo yo mas Cristo vive en mí” (Gálatas 2:20).
  10. Que Ahora sabemos que (Romanos 4:25) es una realidad: “El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.”
  1. JESUCRISTO ES EL SEÑOR 

El Padre exaltó al Señor Jesucristo resucitado. (Filipenses 2:9-11).

  1. El Padre le entregó al Señor Jesucristo toda potestad. El Señor dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18).
  2. Todas las cosas están bajo los pies del Señor Jesucristo resucitado. (Efesios 1:20-23).
  3. El Señor está sentado en el Trono con el Padre (Apocalipsis 3:21).

Conclusión. Nosotros estamos identificados con Cristo quien triunfó sobre Satanás, porque Él siempre es y será más poderoso que el diablo. La victoria de Cristo es nuestra victoria. Él puso legalmente todas las cosas bajo sus pies, (esto es, bajo su cuerpo, la iglesia), y está esperando hoy que sus enemigos (enemigos del hombre: Satanás, el pecado, la enfermedad) sean vitalmente puestos bajo sus pies.

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