Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Jóvenes – Devocional Julio 30 /2019

En nuestra vida estamos en constante comunicación y relación con otras personas en diferentes ambientes en los cuales nos desenvolvemos, nos enfrentamos a momentos felices y otros que no lo son tanto. Es aquí cuando nosotros nos vemos confrontados a actuar de dos maneras, como lo debe hacer un hijo de Dios o como no lo debe hacer. Para esto, es importante que tu entiendas la diferencia, la cual la podemos ver en 3 puntos esenciales: Pensar los pensamientos de Dios, hablar la palabra de Dios y expresar los dichos de Dios.

Los tres puntos que mencionamos los podemos resumir bíblicamente, en una palabra: CONFESIÓN. Esta traduce, reconocimiento de la Palabra de Dios (Hebreos 3:1), apropiarse de aquello que Dios nos dice sobre nuestros pecados, nuestra prosperidad en todos los ámbitos, las enfermedades o nuestra salvación. Por ende, en todo momento debemos tener la palabra en nuestra boca y más importante que eso, en nuestros corazones, creer que Dios obra siempre en pos nuestro y que nosotros creemos con todo nuestro corazón que la Palabra de Dios se cumple, tener fe.

Para lograr todo lo anterior es necesario escudriñar su palabra, tener una comunión con el Padre por medio del Hijo con el poder del Espíritu Santo, vivir esa palabra diariamente en nuestra vida, ser obedientes a sus mandatos; todo esto nos traerá bendición claro es, pero más allá de esto es actuar de acuerdo a como Jesús ha actuado siempre, ser cada día más como Él.

Ahora bien, es necesario tener en cuenta que somos carne y vivimos en un mundo lleno de cosas que en muchos casos no agradan a Dios, para esto debemos cuidarnos, ser firmes, poner atención a lo que pensamos, lo que decimos y como actuamos, ya que esto define nuestras vidas en todo sentido, determina el rumbo nuestro camino, ya sea más cerca de Dios o no. En Gálatas 1:15 encontramos que Dios nos apartó desde el vientre de nuestra madre, es decir, todo aquello que es del mundo del mundo es, ahora somos de Dios, apartados para Él y por ende sus pensamientos, sus palabras y sus dichos están en nosotros, tenemos la capacidad para tomarlos y hacerlos propios, esto es confesión de la palabra de Fe como lo leemos en Romanos 10:8 “Mas ¿qué dice? Cerca de ti esta la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos”.

Todo lo que viene de Dios tiene un efecto positivo en nuestras vidas, y la confesión no es la excepción a esta regla, al declarar con autoridad su palabra en nuestras vidas, como Dios mismo lo hace, tomaremos posesión de todo aquella bendición que el Padre tiene para nosotros, tal como encontramos en Romanos 10:9-10 “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”, esta palabra se activa en cada una de las áreas de nuestra vida porque la palabra de Dios está viva, nunca llega vacía y el nombre de Jesús tiene poder para conceder esa petición de nuestro corazón, para generar ese cambio en nuestra mente, para encontrar esa respuesta a nuestras preguntas, pero es nuestra labor pedir en oración, tener fe y estar en gozo que ya fue concedido por parte del Padre.

Recuerda, tienes la autoridad otorgada por Dios para declarar sanidad en tu vida, prosperidad, fortaleza y todo aquello que tu requieras, tus palabras determinan tu andar y que mejor camino que aquel que Jesús tiene para nosotros. Nunca pierdas la fe en aquello que en oración pediste, como lo vimos Dios responderá, Él nunca llega tarde, se fiel a esa confesión que hiciste.

¡Dios te bendiga!

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