SOMOS RESPONSABLES DE NUESTRO DESTINO: NUESTRA POSESIÓN DEPENDE DE LA VISIÓN.

Texto Principal: Josué 1:1-9; Génesis 13:9-14; 15:1-6; Hebreos 12:2.

Introducción: Todos nuestros sueños, deseos y las aspiraciones que han inundado nuestra vida en el pasado, son posibles si reconocemos nuestra responsabilidad delante del Señor; hagamos lo que tengamos que hacer con nuestros recursos. El sentido de responsabilidad es un factor decisivo en aquellos que logran cambiar el curso de sus vidas. La gente de fe determinada y responsable, no se desviará de la visión y sera heredero de Dios. El que vea con el espíritu se hará fuerte, mientras que el que no vea se hará débil.

RESPONSABILIDAD ANTE TODO

La responsabilidad es el cumplimiento de las obligaciones o cuidado al hacer o decidir algo. La responsabilidad se puede ver como la conciencia acerca de las consecuencias que tiene todo lo que hacemos o dejamos de hacer sobre nosotros mismos o sobre los demás.

1. El Señor le dijo a Josué: “Yo estaré contigo y bendeciré lo que hagas, pero tienes que aceptar la responsabilidad de esforzarte y de ser valiente haciendo lo que está escrito en este libro”. Josué 1:8.

2. ¿Por qué es tan importante que reconozcamos nuestra responsabilidad? Porque solo así dejamos de buscar razones para fracasar y personas a quienes culpar. Desde el momento en que reconocemos nuestra responsabilidad con nuestras acciones y con nuestro futuro, el Espíritu Santo nos ayudará a buscar soluciones y alternativas. Somos dueños de nuestro destino.

LA VISIÓN: DIO LE DIJO A ABRAHAM, SU POSESIÓN DEPENDERÁ DE SU VISIÓN.

Dios llevó a Abraham a la dimensión sobrenatural a través de la visión del espíritu. La visión nos hace ver el plan de Dios. Dios quiere que miremos con los ojos del espíritu. Primero la visión y después la posesión. Nuestra fortaleza o debilidad dependen en realidad de que veamos mas o menos. Génesis 13:14-18.

1. Con frecuencia nuestra vista se halla limitada a una perspectiva muy pequeña. No somos capaces de ver cosas mayores ante Dios.

2. La clave es ver. Lo que Dios nos podía dar ya nos ha sido dado, y está a nuestra disposición. La Biblia dice: “Su divino poder, al darnos al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda”. 2 Pedro 1:3 (NVI)

3. Dios hizo que creciera la visión en el espíritu de Abraham. Lo llevó a fuera para que viera las estrellas y le dijo: “Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar, y le dijo: Así será tu descendencia” Génesis 15:5. Abraham percibió la visión de Dios, creyó y actúo.

4. Antes de poseer lo que deseamos, tenemos que ver aquellas cosas en nuestro espíritu y actuar basados en la fe que profesamos. Solo así obtendremos la materialización del propósito de Dios en nuestra vida. Abraham es el padre de la fe y padre de multitudes.

ABRAHAM HEREDERO DEL MUNDO.

Dios le heredó el mundo a Abraham y a su descendencia. Dios le dijo al padre de la fe: “Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre”. Génesis 13:14-15.

1. No es por la ley, es por fe. “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe”. Romanos 4:13.

2. Dios nos entregó la tierra como herencia. “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres”. Salmo 115:16.

3. La tierra es la herencia para los que esperan en el Señor “…Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra… Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella”. Salmo 37:9, 29.

4. “Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme”. Isaías 60:21.

5. Santiago 2:18-24. La gente de fe le cree al Señor. Romanos 4:3; Gálatas. 3:6. Cuando un hijo de Dios camina en el nivel de la vida de fe, la palabra de Dios viene para afirmar su determinación.

Conclusión: La revelación, el rehema de la Palabra se incrementará en nosotros en la medida que la creamos y actuemos por encima de cualquier circunstancia. Dios no nos confiará más a me

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