SE CREE CON EL CORAZÓN

Texto Principal: 1 Tesalonicenses 5:23; Romanos 12:1-2; Lucas 16:19-25.

Introducción: El hombre es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo. La palabra corazón que es usada en las sagradas Escrituras no se refiere al órgano físico que hace circular la sangre a través de nuestro cuerpo y nos mantiene vivos. Eso seria creer en Dios con nuestro cuerpo. No podríamos creer con nuestro corazón físico mas de lo que podríamos creer con nuestra mano o nuestro dedo. La palabra corazón es usada para transmitir un pensamiento. Cuando hablamos del corazón de un árbol, nos referimos al centro, el mismo núcleo. Cuando Dios habla del corazón del hombre se esta refiriendo a la parte principal de él, el mismo centro de su ser, el cual es su espíritu.

 EL HOMBRE ES UN ESPÍRITU 1 Tesalonicenses 5:23.

Los términos “espíritu del hombre” y “el corazón del hombre”, son usados intercambiablemente en toda la Biblia. Sabemos que el hombre es un espíritu porque fue hecho a la imagen y semejanza de Dios, y Jesús dijo: “Dios es Espíritu” Juan 4:24.

  • No es nuestro cuerpo físico el que se asemeja a Dios, la Biblia dice que Dios no es un hombre.
  • El hombre es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo. Romanos 2:28-29. Según este texto el corazón es el espíritu.

JESÚS Y NICODEMO Juan 3:1-15

“Es necesario nacer de nuevo”. Nicodemo siendo humano solo pudo pensar en lo natural, y por eso preguntó: “¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez al vientre de su madre y nacer?” El Señor Jesucristo le contestó: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del espíritu, espíritu es”.

  • El nuevo nacimiento es el renacimiento del espíritu humano. Efesios 2:1.
  • “Dios es Espíritu”. Juan 4:24 Esta declaración se la dijo el Señor a la Samaritana.
  • No podemos ponernos en contacto con Dios con nuestro cuerpo o con nuestra mente.
  • Solamente podemos ponernos en contacto con Dios con nuestro espíritu regenerado. 
  • La mente no es el espíritu. Cuando hablamos en lenguas, esto no viene de nuestra mente, viene del espíritu. 1 Cor. 14:14.

EL HOMBRE: SER TRIPARTITO 2 Cor. 4:16; Lucas 16:19-25.

La Biblia declara que hay un hombre exterior y un hombre interior. El hombre interior es el espíritu; el hombre exterior es el alma y estos viven en un cuerpo. El hombre interior y el hombre exterior 2 Corintios 4:16.

El cuerpo: Golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre. 1 Cor. 9:27. Si el cuerpo fuera el hombre real, Pablo hubiera dicho, “yo me golpeo y me pongo en servidumbre”. El cuerpo debe estar sujeto al espíritu renacido en el creyente.

a. El cuerpo que miramos no es el hombre verdadero, es solamente la casa donde vivimos.

b. Presentemos nuestro cuerpo físico a Dios en sacrificio vivo. Rom. 12:1.

El Hombre exterior (El alma): El alma del ser humano es el asiento de la personalidad. En el alma esta la voluntad, las emociones y el intelecto.

a. La voluntad del hombre debe estar sujeta a la voluntad de Dios y al espíritu del hombre regenerado. Mat. 6:10; Lucas 22:42.

b. Las emociones deben ser liberadas de lo que la cautivan, y sujetarse al espíritu humano regenerado.

c. El intelecto – la mente: La Biblia dice que renovemos nuestra mente. Rom. 12:2 esto es algo que nosotros hacemos, no Dios. La renovación de la mente es a través de la Palabra de Dios.

El Hombre interior (el espíritu humano): El hombre es un espíritu hecho a imagen y semejanza de Dios.

a. Dios tomó algo de sí mismo y lo puso en el hombre. El hizo el cuerpo del hombre del polvo de la tierra, pero puso en las fosas nasales del hombre el aliento de vida. La palabra aliento en hebreo significa “espíritu” y es traducido Espíritu Santo. Gén. 2:7.

b. Dios es Espíritu, así que tomó algo de sí mismo, lo cual es Espíritu y lo puso dentro del hombre.

c. El hombre se volvió consciente de sí mismo porque el cuerpo estaba muerto sin espíritu.

Conclusión: No podemos conocer a Dios a través de nuestro conocimiento humano, a través de nuestra mente. Dios solo se revela al hombre a través de Su Espíritu. Es el espíritu del hombre el que hace contacto con Dios, porque Dios es Espíritu.

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