RETENGAMOS NUESTRA CONFESIÓN

Texto Principal: Hebreos 4:14; 1 Juan 5:4; Filipenses 1:27-30; 2 Corintios 2:14-15

Predicación Apóstol Enrique Torra Domingo 13 Septiembre 2020

Introducción: Los hijos de Dios estamos aquí para vivir la vida triunfante. Es evidente que vivimos en un mundo hostil, por lo que cada día libramos nuestros propios combates; pero tenemos la certeza de que saldremos siempre victoriosos en este mundo influenciado por satanás y sus demonios. “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1 Juan 5:4).

I. LAS PALABRAS SON EL TIMON QUE GOBIERNA NUESTRA VIDA
(Santiago 3:1-4) Así como las grandes naves son gobernadas por un pequeño timón, las palabras que salen de nuestra boca son las que determinan nuestro destino. Las palabras nos esclavizan o nos liberan; activan las bendiciones o las maldiciones, la vida o la muerte (Proverbios 18:21).

  1. Si decimos que no podemos, en el momento que lo declaramos, sufrimos la derrota. Si decimos que no tenemos fe, la duda se levantará como gigante y tomará el control convirtiéndonos es su esclavo.
  2. Cuando dudamos del Padre, dudamos de Su Palabra. Cuando dudamos de Su Palabra, es porque creemos en otra cosa que es contraria a la Palabra de Dios.

II. LAS PALABRAS ATAN Y TRAEN QUEBRANTAMIENTO
No es malo expresar lo que esta en la mente, si tenemos la mente de Cristo. Pero si la mente está dominada por el diablo, las palabras serán negativas y desatarán la muerte, las enfermedades y la pobreza. (Proverbios 18:20-21). No hablemos fracaso ni derrota.

  1. Nosotros caminamos a la luz de nuestra declaraciones, nuestra fe jamás va más allá de nuestra confesión. Si confesamos fracaso, el fracaso se apoderará de nosotros.
  2. Las palabras de incredulidad son los lazos que atan y traen quebrantamiento (Proverbios 6:2; 15:4)
  3. El conocimiento sensorial confiesa únicamente lo que ha visto, oído o sentido. Si hablamos de nuestra pruebas y dificultades, de la falta de dinero y de las enfermedades, la fe se marchitará.

III. NINGUNA DE LAS PALABRAS DE DIOS ESTAN DESPROVISTAS DE PODER
En todo el universo no hay poder capaz de anular una sola declaración de las que hagamos de la Palabra de Dios creyendo; el Trono de Dios respalda Su Palabra. Dios dice en (Jeremías 1:12) “… Bien has visto; porque yo apresuro mi Palabra para ponerla por obra”.

  1. (Proverbios 15:4) “La lengua apacible es árbol de vida;…” ‘Apacible’, literalmente, “sanadora”. La lengua sana, es árbol de vida.
  2. Nuestra confesión es que la Palabra del Padre no puede ser quebrantada; confesamos que lo que el Padre dice es verdad. Nadie se levanta más arriba del nivel de sus palabras.
  3. Nuestro testimonio de la realidad de la Palabra de Dios es temido por satanás. La Biblia dice: “Que si confesares con tu boca…” Romanos 10:9
  4. Saturemos nuestra mente de la palabra de Dios. Pensemos los pensamientos de Dios (Isaías 55:7-9).
  5. En ningún momento dejemos de reconocer que la capacidad de Dios en nosotros nos hace más que victoriosos (Filipenses 4:13).

IV. LA CONFESEMOS LA PALABRA DE FE
“Teniendo, pues, un gran Pontífice que penetró en los cielos, Jesús, el hijo de Dios, mantengámonos adheridos a la confesión” (Hebreos 4:14 Versión Nácar Colunga). El enemigo se resiste a permitir que nos escapemos de él.

  1. Nosotros nos convertimos en un enemigo peligroso para el adversario en la medida que creamos en la capacidad de Dios para satisfacer todas nuestras necesidades. Cuando esto se convierte en una realidad en nuestra conciencia, el adversario será derrotado.
  2. Nuestra confianza está en la Palabra inquebrantable y viviente, por eso nos mantenemos adheridos a nuestra confesión frente a cada ataque del enemigo.
  3. No nos dejemos intimidar por el enemigo. La Biblia dice: “Sin dejarnos intimidar en lo más mínimo por los enemigos. Lo que para ellos es señal de perdición, para nosotros lo es de salvación, y esto por disposición de Dios” (Filipenses 1:28 Versión católica CEBIHA).
  4. Somos más que vencedores (2 Corintios 2:14-15; Romanos 8:37)

Conclusión: Puede ser un cáncer, la parálisis o un accidente en que la muerte parezca ser el amo de la situación. Jamás nos rendiremos. Dios y nosotros, siempre seremos los amos de la situación. En el nombre de Jesús somos los amos, estamos tomando el lugar de Jesús, estamos actuando en Su lugar. Con valentía tomamos nuestro lugar en Cristo. Confesemos nuestra capacidad en Cristo y enfrentemos cualquier situación sin temor y venceremos. La victoria de Cristo es nuestra victoria. Nuestra confianza está en la inmutable e inquebrantable Palabra de Dios. A partir de hoy, no permitiremos que nuestros labios destruyan la efectividad de la Palabra de Dios. Nos mantendremos adheridos a nuestra confesión de fe.

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