RETENGAMOS LA CONFESIÓN DE FE

Texto Principal: Hebreos 4:14; Filipenses 1:27-28; 2 Corintios 2:14-15

Predicación Domingo 15 Diciembre de 2019 – Apóstol Enrique Torra

Introducción: Nuestra fe o incredulidad es determinada por nuestra confesión. Las palabras que salen de nuestra boca causan un gran efecto en nuestro corazón y también en el corazón del adversario. Si confesamos fracaso financiero, esto hace que el dinero deje de entrar.

Nuestra confianza puede depender de una persona, puede depender de la medicina, o de las instituciones, pero cualquiera que sea la cosa en que esté puesta dicha confianza, si contradice la Palabra de Dios, destruye nuestra fe, destruye nuestras oraciones y nos esclaviza de nuevo.

I. LA PALABRA DE INCREDULIDAD ATAN Y ESCLAVIZAN Prov. 6:2

Nuestras palabras nos esclavizan. Si decimos que no podemos, en el momento que lo declaramos, sufrimos la derrota. Si decimos que no tenemos fe, la duda se levantará como gigante y tomará el control convirtiéndonos es su esclavo. Si confesamos fracaso, el fracaso se apoderará de nosotros.

  • Las palabras son lazos que atan Proverbios  6:2
  • La perversidad de la lengua es quebrantamiento de espíritu. Proverbios 15:4
  • No es malo expresar lo que esta en la mente, si tenemos la mente de Cristo. Pero si la mente está dominada por el diablo, las palabras serán negativas y desatarán la muerte, las enfermedades y la pobreza. Proverbios 18:20-21. Jamás hablemos fracaso ni derrota.
  • Cuando dudamos del Padre, dudamos de Su Palabra. Cuando dudamos de Su Palabra, es porque creemos en otra cosa que es contraria a la Palabra de Dios.
  • El conocimiento sensorial confiesa únicamente lo que ha visto, oído o sentido. Si hablamos de nuestras pruebas y dificultades, de la falta de dinero y de las enfermedades, la fe se marchitará.

II. EL PODER DE LA PALABRA DE FE

Nosotros caminamos a la luz de nuestras declaraciones, nuestra fe jamás va más allá de nuestra confesión. La Biblia dice: “La lengua apacible es árbol de vida;…” Proverbios 15:4 ‘Apacible’, literalmente, “sanadora”. La lengua sana, es árbol de vida. Nadie se levanta más arriba del nivel de sus palabras.

  • Nuestra confesión es que la Palabra del Padre no puede ser quebrantada; confesamos que lo que el Padre dice es verdad.
  • Nuestro testimonio de la realidad de la Palabra de Dios es temido por satanás. “Que si confesares con tu boca…” Romanos 10:9
  • Ninguna Palabra de Dios está desprovista de poder. En todo el universo no hay poder capaz de anular una sola declaración que hagamos de la Palabra de Dios. Jeremías 1:12
  • Llenemos nuestra mente de los pensamientos de Dios. Isaías 55:7-9
  • En ningún momento dejemos de reconocer que la capacidad de Dios en nosotros nos hace más que victoriosos. Filipenses 4:13

III. MANTENGÁMONOS ADHERIDOS A LA CONFESIÓN DE FE Heb. 4:14

“Teniendo, pues, un gran Pontífice que penetró en los cielos, Jesús, el hijo de Dios, mantengámonos adheridos a la confesión”. Heb. 4:14 (Versión Nácar Colunga). Toda persona que camine por la fe tendrá pruebas. Pero recuerde que estas pruebas no vienen de Dios, sino del adversario.

  • El enemigo se resiste a permitir que nos escapemos de él.
  • Nosotros nos convertimos en un enemigo peligroso para el adversario cuando confiamos en la capacidad de Dios para satisfacer todas nuestras necesidades. Cuando esto se convierte en una realidad en nuestra conciencia, el adversario será derrotado.
  • Nuestra confianza está en la Palabra inquebrantable y viviente, por eso nos mantenemos adheridos a nuestra confesión frente a cada asalto del enemigo.
  • No nos dejemos intimidar por el enemigo. La Biblia dice: “Sin dejarnos intimidar en lo más mínimo por los enemigos. Lo que para ellos es señal de perdición, para nosotros lo es de salvación, y esto por disposición de Dios”. Filipenses 1:28 (Versión católica CEBIHA)
  • Tomemos nuestra posición en Cristo. Somos más que vencedores. 2 Corintios 2:14-15; Romanos 8:37 Puede ser un cáncer, la parálisis o un accidente en que la muerte parezca ser el amo de la situación. Jamás nos rendiremos. Dios y nosotros, siempre seremos los amos de la situación.
  • En el nombre del Señor Jesucristo podemos ejercer dominio sobre nuestros adversarios, estamos tomando el lugar de Jesús, estamos actuando en Su lugar. 
  • Con valentía tomamos nuestro lugar en Cristo. Confesemos nuestra capacidad en Cristo y cuando enfrentaremos cualquier situación saldremos vencedores. La victoria de Cristo es nuestra victoria.

Conclusión: No nos importa cuan grande puede ser la prueba, Dios no nos dejará fracasar. No dependemos de las evidencias sensoriales, dependemos completamente de la veracidad de la Palabra del Padre. Nuestra confianza está en la inmutable e inquebrantable Palabra de Dios. A partir de hoy, no permitiremos que nuestros labios destruyan la efectividad de la Palabra de Dios. Nos mantendremos adheridos a nuestra confesión de fe.

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