PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 7)

Veíamos la semana pasada, cómo la vida conyugal es un servicio basado en el amor, como lo recomendaba en su segunda carta el apóstol Juan 4-6; y es que esto no se logra si no dejamos que el Espíritu Santo permee la vida de cada uno de los cónyuges; es decir que adquiera la personalidad que Cristo quiere que cada uno tenga: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” Gálatas 5:22-23 (RVR. 1960).

Cuando El espíritu Santo, mora en cada persona, se refleja, se hacen livianas las cargas, y se vive en plenitud. La vida conyugal es reflejada en armonía, y en un ambiente lleno de amor. Jesús recomendó, “Amaos los unos a los otros” Juan 13:34. Esto implica que la personalidad que usted tiene, su cónyuge la anhele; que el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza que hay en usted, su cónyuge la anhele, la viva y la quiera compartir con usted.

Cuando la personalidad de los esposos es vivida conforme al Espíritu Santo, el hogar se alinea al pensamiento y al deseo de Dios; volver esto práctico es no intentar cambiar lo que le desagrada de su cónyuge, esta no es la tarea; es aprender a amarlo, ese es un reto; que, bajo la cobertura de la Sangre de Cristo, se hace fácil, conforme a Marcos 9:23b: “al que cree todo le es posible” (RVR. 1960); finalmente Jesús, lo ratifica en Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” (RVR. 1960).

Haga de su hogar un techo cubierto por el Espíritu Santo; esto permitirá que las bendiciones y el propósito de Dios se cumplan en su matrimonio; en su descendencia, en su vida y en sus bienes.

Esto sucederá, cuando dejemos actuar a Dios en el corazón, no hay que razonar, hay que creer; cuando usted le cree a Dios, Él revela a su corazón los cambios que tiene que generar en su vida no en la de su cónyuge; recuerde que cuando usted deja que el Espíritu Santo, ponga su personalidad en usted; se empiezan a generar los cambios en su pareja; no es en sus fuerzas, es de acuerdo al principio encontrado en Efesios 6:10: “Y ahora, hermanos, busquen su fuerza en el Señor, en su poder irresistible” (DHH).

Las necesidades que tienen los esposos deben ser suplidas dentro del matrimonio, como se ha observado a lo largo de los principios para la vida conyugal.  Recordemos que los pensamientos de Dios son más grandes que los de nosotros; pero se requiere estar alertas para cuando el revele a su corazón; en los próximos principios se abordará esas cosas que afectan la vida conyugal, y que no están dentro de los propósitos ni el agrado de Dios; por lo que hay que empezar a crear estrategias basadas en la Palabra, para destruir esas fortalezas que quieren opacar la relación y la comunión marital y por ende separarnos de Dios. Bendiciones.

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