PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 5)

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PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 5)

Devocional Ministerio de Familias

Iglesia Cristiana PAI

Así como la felicidad es la decisión de vivir a Cristo en el corazón; el usar las vestiduras espirituales que hemos heredado, es también una decisión. Pablo cuando le escribió a los colosenses les recomendaba: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”. Col. 3:14 (RVR).

Y es que este traje es muy particular, teniendo en cuenta que habla de vestirnos de Dios, toda vez, que la esencia de Dios es el amor (1 Juan 4:8). En la historia del hombre hasta nuestros días, es evidente no solo en la Biblia, sino en la vida, la manifestación de Dios en amor a su creación.

Pablo evidencia en 1 Corintios 13:4-8 caracterizándolo así:
“Tener amor es saber soportar; es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. El amor jamás dejará de existir…”. (DHH)

Dios está en nosotros, desde el momento que le aceptamos; ahora bien, Pablo escribe a los efesios, para que se cubran también con otro vestido “la armadura de Dios” Efesios 6:11-18; y es que Pablo entendió que, en el mundo, los hijos de Dios serían atacados y tendrían que defenderse. Un matrimonio que se edifica en el propósito de Dios, no es la excepción; Satanás, está al asecho, quiere destruir la familia, como lo hizo en un principio con el primer matrimonio. Jesús vino para salvar la humanidad y mantener el propósito Divino para la familia; pero no solamente vino y salvo, sino que justifico, redimió y exalto con Él, abriendo de nuevo la puerta y acercándonos a Dios en nosotros; para poder disfrutar de su gloria en la tierra y garantizar nuestro paso a la vida eterna.

En el matrimonio hay un sin número de ataques, no solo en el área física, sino emocional y espiritual; por eso la razón de Dios en protegernos a través de cómo quiere que el hogar este protegido, con sus vestiduras, y da la promesa para el matrimonio: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios” Apocalipsis 2:7. (RVR).

Vencer, es ganar esa lucha y asechanza que satanás quiere ganar destruyendo el matrimonio, la familia, las vidas. El hecho que diga Dios que dará de comer, implica que se va a disfrutar de su amor en plenitud; y de el árbol de la vida implica una serie de bendiciones infinitas; no solamente en la vida eterna, sino en el paso por esta tierra.

En las futuras ediciones abordaremos las bendiciones a que se refiere Dios, para todas las generaciones del matrimonio que se ha dejado cimentar en Cristo; y claro también abordaremos de esos ataques y asechanzas que quieren destruir el matrimonio; pero también con las estrategias de guerra en el hogar:
“Es cierto que somos humanos, pero no luchamos como los hombres de este mundo. Las armas que usamos no son las del mundo, sino que son poder de Dios capaz de destruir fortalezas. Y así destruimos las acusaciones y toda altanería que pretenda impedir que se conozca a Dios. Todo pensamiento humano lo sometemos a Cristo, para que lo obedezca a él, y estamos dispuestos a castigar toda desobediencia, una vez que ustedes obedezcan perfectamente”. 1 Corintios 10:3-6 (DHH)

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