PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 4)

Devocional Ministerio de Familias

Iglesia Cristiana PAI

El apóstol Pablo, amplia el amor; nos permite evidenciar en todos sus escritos, como Dios se ha manifestado con amor a sus hijos, Cristo a su esposa la Iglesia, y nos invita a amar a nuestro conyugue con el mismo fervor que hay en el ADN de Dios.

En esta serie de principios para el matrimonio conyugal, la base y fundamento es Dios, y su Palabra; por lo mismo, evidenciamos anteriormente que Dios es amor; y ese amor desarrolla una secuencia de características propias del Padre en sus hijos. Y si este fundamento lo llevamos como el gran secreto de la felicidad en el matrimonio, nos garantiza que va a tener los mejores resultados, durante todas las etapas y todos los propósitos en el mismo. Dios es el ingrediente principal y como tal va a dar forma y consistencia a la receta, la cual se abordará en el desarrollo de esta serie, con ingredientes que viene del huerto plantado en cada conyugue.

El amor, trae consigo unicidad, es único es uno solo, conforme a Génesis 2:24; con esto queremos reafirmar que la felicidad es duradera, es posible; es el propósito de Dios para la familia. Asegurar el ingrediente principal, implica empezar a construir ese vínculo conyugal; si bien es cierto desde la selección de la pareja, luego el cortejo, la manifestación firme del afecto, llega el matrimonio; pero estos son solo unos avances de lo que Dios quiere en el nuevo hogar. El éxito del matrimonio implica la armonía de los dos conyugues. (Amós 3:3). Jesús lo ratificó siglos después:

“Otra vez os digo, que, si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” Mateo 18:19-20 (RVR 1960.)

La unión permitirá al matrimonio, vivir la plena felicidad, si utilizan el ingrediente principal; cuando es fundamentado sobre principios y normas como las ya mencionadas; no hay posibilidades de que algo pueda destruirlo; ambos conyugues son responsables de que este proyecto se realice; las circunstancias como las adversidades han de pasar, pero el vínculo no será destruido. No será fácil, las circunstancias económicas, personas o elementos que influyan, los aspectos socio –económicos, políticos, laborales, cambios en la estabilidad; llegarán; más no podrán derribar el matrimonio.

“Estas cosas les he hablado para que en Mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, Yo he venido al mundo.” Juan 16:33 (NBLH)

Recordemos que los muros de Jericó, cayeron, cuando llevo Josué llevó al pueblo unido e hicieron lo que Dios les dijo que hicieran.

La felicidad, es la decisión de vivir a Cristo en nuestro corazón, el matrimonio feliz se basa en Cristo como su centro consagrado; logrado a partir del servir, compartir, esfuerzo y la preocupación o interés por el conyugue.

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