PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 3)

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PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 3)

Ministerio de Familias

Iglesia Cristiana PAI

Hemos revisado que vivir conforme al corazón de Dios, es darle garantía a la vida conyugal; hemos definido el plan de Dios para las parejas y lo que conlleva la obediencia. Hoy revisaremos un tercer principio “Entender qué es el amor”.

Entender qué es el amor; es creer que somos hijos de Dios, en consecuencia, es entender que nuestro ADN está impregnado de Dios; recordar que como hijos heredamos su ADN, y la biblia y la vida nos muestran en cada amanecer, que la esencia de Dios es amor (1 Juan 4:8). “Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros”. 1Juan 4:12 (RVR 1960)

El apóstol Pablo, describe lo que es el amor, a partir de todas las manifestaciones que a lo largo de la vida y su experiencia directa comprendió en Cristo, como esposo de la iglesia, lo que caracteriza el amor:

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13:4-7 NVI.

Con esa descripción del apóstol Pablo, nos permite ver, que el amor conyugal, va más allá de un amor romántico y soñador, es un amor vivido en la realidad y la plenitud de Jesús en el corazón, quien reafirma su propósito para el matrimonio y, para la cotidianidad de la pareja.

Siendo la esencia de Dios, no podemos relegarlo a un segundo o tercer plano, recordar que Dios está en el primer lugar, que, al heredar su ADN, heredamos todas las bendiciones y su carácter. Él quiere que sea en nosotros, nuestra bandera, escudo y protección. Tan así que Jesús señaló, poco antes de ser crucificado, un nuevo mandamiento: “Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros» Juan 13:34 (RVR 1960).

La vida marital, es un continuo despertar, viviendo en la misma forma el amor; este se renueva cada instante de la vida, y sus manifestaciones son particulares dentro de la pareja y sus circunstancias; sin embargo, no deja de ser; (1 Corintios 13:8). Reconocer el amor en la vida del otro, y reconocer que se está lleno de amor, es reconocer la presencia de Dios en el hogar, es habitar bajo los dos primeros principios estudiados.

“No abandones nunca el amor y la verdad; Llévalos contigo como un collar. Grábatelos en la mente, y tendrás el favor y el aprecio de Dios y de los hombres” Proverbios 3:3-4 DHH.

La biblia está llena de las manifestaciones de Dios, el ejemplo de Jesús como esposo de la Iglesia, y lo que pide a la pareja conyugal, vivir un matrimonio a la manera y ejemplo de Cristo. Dejar.se persuadir por el amor, es habitar en la vida abundante y en Dios. Pablo lo tenía muy claro, y lo debemos tener presente:

Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró. 2 Tesalonicenses 3:5 NVI.

Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. Romanos 12:10 NVI.Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor. Efesios 3:16-17 NVI.

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