PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 16)

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PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 16)

Se viene trabajando en las puertas que deben ser cuidadas en el matrimonio, a fin de no dejar entrar circunstancias que afecten la unidad y la armonía que Dios ha diseñado para tener una vida conyugal conforme a su corazón.

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Parejas – Devocional Julio 23 /2019

En esta ocasión, la puerta a cuidar es la paz; y es que es entendida como la condición de tranquilidad y de seguridad a la que se refiere Jesús cuando manifestó su propósito en Juan 16:33 “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (RVR 1960).

En todo lugar, se viven situaciones de crisis; en Jesús encontramos esa paz, que permite que la tranquilidad y la seguridad sean garantes de Su Presencia en cada vida. En el hogar, es donde precisamente se consolida esa Paz, prometida; recuerde que hogar es un derivado de hoguera; donde las virtudes y las bendiciones se avivan, el fuego del Espíritu enardece, produciendo armonía. Es donde la unidad conyugal, cumple el propósito, para lo cual Dios llamó.

La ayuda idónea creada por Dios para cada cónyuge, sabe y tiene presente las dificultades que cada día su hogar atraviesa; pero recuerda lo que Pablo le decía a los Filipenses 4:6-7 “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús” (NVI)

Tal vez, esta es una de las puertas más sensibles alrededor de los hogares, porque es atacada con mayor frecuencia; y que es impactada cuando circunstancias propiciadas por el oponente, quiere destruir el hogar. Pablo, inspirado por Dios, alienta a los creyentes “Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz.” Efesios 4:3 (NVI). Cuando la paz sucumbe a los propósitos del diablo, se pierde la armonía, la unidad, la comunión, la confianza; es donde los conyugues, deben esforzarse y ser valientes, hacer frente a la crisis, resistir y vencer; retomando el control y descansando en Dios, quien es quien soporta las cargas. 

Tener la paz, en los corazones, en el hogar, es descansar en Dios, Él es quien pelea las batallas y ya ha dado la victoria; se requiere del Espíritu de justicia, de perdón, de discernimiento y de arrepentimiento, dispuesto a obedecer y mejorar a través del amor.

Tener presente, que las grandes batallas se libran primero en la mente, porque tenemos el Espíritu de Sabiduría y Él es quien pelea nuestras batallas; y si creemos en esto a plenitud, estamos decidiendo vivir en paz, no habrá nada que nos robe la tranquilidad ni la seguridad, que con Dios nada podrá desestabilizar ni persistir en contra del hogar.

Vivir la paz en comunión conyugal, es dejar permear La Palabra, creer y descansar en ella; obedecer y tener la Fe en Dios, como la certeza que Es quien provee, sana, protege, bendice, cuida y hace lo inimaginable e impensable convertido en realidad en la familia y en la descendencia.

Son algunas de las recomendaciones que mantendrán la puerta de la paz, inquebrantable: Filipenses 4:9, Salmos 119:165, Proverbios 20:3; Isaías 52:7. Y hay muchas más Palabras vivas y eficaces en cumplimiento del propósito de Dios para la vida conyugal; recuerde, No se deje robar la paz propia ni la de su matrimonio; es una decisión que proviene del creer.

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