PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 13)

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”.  1 Juan 4:16 (RVR 1960).

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Familias Devocional Junio 26 /2019

Otra puerta que debemos cuidar en el matrimonio, es la puerta de la confianza; pues como personas requerimos de confianza, no solo de tener, sino de brindar confianza, es una característica inherente a la creación Divina; aquellas personas que dicen no confiar en nadie, son personas que están heridas en su corazón, muestran sus emociones heridas; mostrándose como seres no dignos de confianza, siendo desleales y desde esa postura están en función del prejuicio desde su propia experiencia.

En el hogar, una principal virtud de los cónyuges, es la confianza, la correspondencia de los esposos; donde hay una fisura de desconfianza, es una zona amplia de riesgo, cualquier evento por insignificante que aparezca, equivale a la explosión de una mina de dinamita, destruyendo la confianza y la seguridad del matrimonio; de ahí en adelante se ha de convertir las relaciones en una caída en efecto dominó, del amor.

Confiar en su pareja, es permitir la unión de dos integridades, la unicidad de las palabras y la comunicación, es afianzar la valía personal, y es permitir que Dios permanezca en su plenitud y en su gloria en el hogar.

El amor todo lo cree; manifestado por Pablo; y continua: no engaña, no busca lo suyo egoístamente; porque describe la esencia de Dios, “Es amor”.

Los cónyuges, que descuidan la puerta de la confianza; enferman y sufren, a causa de crear escenarios de traición, y deslealtad por su cónyuge; destruyendo la zona emocional y mental.

La confianza, tiene un poder liberador, permite que los cónyuges se entreguen uno al otro, permite que sus comunicaciones sean basadas en los acuerdos, en la bondad, en el agradecimiento, en el perdón, en la ayuda mutua, en el compartir, y en el vivir a Cristo en su corazón. 

Promover la confianza en el hogar, es vivir en la restauración permanente, es vincular a su cónyuge en la cotidianidad y en lo extraordinario, es brindar oportunidades para aprender y mejorar constantemente, corregir los errores; es liberar de los temores y la duda; donde se pueda construir a partir de los sueños y la voluntad entregada y manejada por Dios. 

Pablo en 2 corintios 10:5 nos indica cómo producir confianza: “derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (RVR 1960).  Derribar la fortaleza de la inseguridad, indica quitar la desconfianza; y también en Efesios 4:23 nos aclara este pasaje “y renovaos en el espíritu de vuestra mente”. De tal forma que, en el hogar cristiano, se debe fomentar la confianza a partir de examinar en pareja: 

  • Las actitudes negativas y replantearse de forma que generen resultados positivos, que brindan en su cónyuge satisfacción, confianza y seguridad, de forma justa, respetuosa y razonable.
  • Mantenga sana su comunicación, aclarando aquello que no sea tan evidente para el otro; expresando y escuchando los diferentes puntos de vista; transando de forma justa y clara.
  • Agradezca, reconoce y exalte la autoestima y el autoconcepto de su pareja.
  • Cuide el corazón de su cónyuge, relacionándose y haciendo las cosas de tal forma que produzcan en su pareja confianza y seguridad, que se sienta amada. 
  • Recuerde, que amar es una labor constante, y manifiesta cotidianamente en el hogar, no solo desde los sentidos, sino desde lo espiritual. 
  • Y es que, en el hogar, principalmente, debemos aplicar guiados por el Espíritu Santo lo que recomienda Hebreos 10:35 “No pierdan, pues, su confianza, porque ella les traerá una gran recompensa.”  (DHH)
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