PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL. (Parte 10)

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Familias

Devocional Junio 5 /2019

En toda relación siempre habrá discusiones; lo que quiere decir que aun en el matrimonio como institución establecida por Dios, no es la excepción que, entre los cónyuges, se evidencien diferencias. Por otro lado, es de tener en cuenta, que las discusiones no son malas; son oportunidades de crecer y de darle sentido a la relación marital.

Los conflictos y las discusiones, permiten ventilar y tener nuevas experiencias; que, si bien direccionadas se abordan, Dios será glorificado y Él llevará a una mejor posición de la pareja. Así Dios se lo manifestó al profeta, para su pueblo, y la familia direccionada por Dios es parte de su pueblo. En Hageo 2:5-9; nos habla de esto, habrá altibajos y llegará las bendiciones, pero permaneciendo en Dios, su Gloria postrera será mayor que la primera.

Lo que es requerido por los cónyuges, es tener a Dios en su corazón, quien provee de inteligencia y sabiduría, para correr esa carrera en pareja, Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y todas estas cosas os serán añadidas”. Todas esas cosas se refieren a las bendiciones.

Es natural que, en los conflictos y diferencias, sobrevenga el disgusto, pero el segundo paso es el que Pablo recomienda en Efesios 4:26-27 “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” (RVR.1960).

Recuerde que el diablo está al acecho, él no desperdicia oportunidad, para intentar penetrar a lo que debe ser el templo y descanso de nuestro hogar; para destruirlo (1 Pedro 5:8). Pero Dios está a nuestro favor (Sofonías 3:17).

Él nos prepara para la guerra, nos ha dado su Palabra para hacer frente al enemigo y salir victoriosos: “Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento, manteniendo en alto la palabra de vida” Fil 2:14-16ª. (NVI); y es que salir victoriosos no significa siempre ganar ni tener la razón, sino manejar la situación para que fluya alrededor del hogar y todo el núcleo familiar prospere, en la verdad que es Cristo.

Algunos tips, para manejo prudente y sabio de los conflictos y diferencias entre los cónyuges son:

  • Trate las diferencias como adultos que son, utilice una buena comunicación.
  • Demuestre la importancia que tiene su conyugue, para usted, es el momento más alto para evidenciar su interés por él o ella, de forma incondicional.
  • Decida no agredir si usted es agredido Prov. 15:1.
  • Controle sus emociones y sáqueles provecho convirtiéndolas a su favor conforme a la personalidad que habita en su corazón. Gal. 5:22.
  • Recuerde que el centro no es el problema, el centro es Dios; no son las palabras o actitudes de su cónyuge, sino su reacción. Mat. 7:3-5.
  • Mire y escuche a su cónyuge como lo mira y escucha el cielo; no intente interpretar y/o suponer; aclare lo que su pareja le quiere decir, para moverse más allá de la circunstancia y lograr una comunicación limpia.
  • Tenga misericordia de su cónyuge y no le enjuicie. Salmo 23:6.

Así, estará usted en la capacidad de cerrar dos puertas que el enemigo quiere tomar y aprovechar. En nuestra próxima entrega abordaremos la tercera puerta, que Dios nos da el control para cerrar y salir en victoria conforme a su propósito para la vida marital.

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