PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL (24)

Hablamos del principio de cohesión, viviendo un matrimonio en Cristo de tal forma que se es un solo cuerpo con su cónyuge para vencer las dificultades y asumir los nuevos retos, que en Cristo seremos más que vencedores y nos traerá la fructificación.

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Parejas – Devocional Septiembre 17 /2019

Hoy hablamos del principio que se conecta al anterior, siendo este el principio de la armonía; y es que vivir en armonía no es otra cosa que permitir al Espíritu Santo, tomar lugar central en la vida conyugal.

Reconocemos en los frutos del Espíritu Santo, las características de lo que está conformado un matrimonio, como ingredientes para tener un hogar feliz, conforme lo manifestara Pablo a los Gálatas 5:22-23 (TLA) “En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto”. Vivir con los frutos, es darle paso a la armonía; conforme al propósito Divino, para el matrimonio. 

Primero el Lugar de Dios y segundo las buenas actitudes; permitirán la armonía marital; hacen de la convivencia una cadena de bendición para el bienestar físico, espiritual y emocional; que incide en todos los quehaceres y en todos los que le rodean.

Es natural que en la convivencia salgan defectos de carácter, porque son parte de la unicidad de los conyugues, pero que hacen parte importante del desarrollo de la pareja; es aquello que fortalece el amor; cuando se aprenden a moldear, a través del respeto y el cuidado del otro.

En ese proceso de moldeamiento y modelamiento, entra el Espíritu Santo, con sus frutos, para dar crecimiento y desarrollo a cada uno de los integrantes, permitiendo que se enraíce la fe y el amor.

Si el Espíritu Santo, no encuentra lugar en el hogar, inmediatamente se verá reflejado, con situaciones que no dan espera; que exigen la atención de la pareja; en el menor descuido el diablo, querrá tomar posesión causando discordias, conflicto, desacuerdos y disoluciones; atacará con heridas para destruir la armonía y el nexo familiar.

Salomón, en su sabiduría, manifestó que a pesar de las dificultades es mejor vivir en armonía; en vez de vivir sin dificultades, pero en rencillas. Proverbios 15:17 (RVR 1960). “Más vale comer verduras sazonadas con amor que un festín de carne sazonada con odio.” 

David, reconoció en el Salmo 133:1 (TLA) “¡No hay nada más bello ni más agradable que ver a los hermanos vivir juntos y en armonía!”; compara esa existencia con la plenitud y termina reconociendo que quienes viven de esa forma Dios les bendice.

Mantener y procurar, esa armonía es atender a la Palabra, conforme a Colosenses 3:12-14 (NVI) “Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto”.

Dios en su infinito amor, quiere que la hoguera de los matrimonios permanezca siempre encendida, y es a partir del amor, la armonía y la oración. Esta es una buena semana; con Cristo somos más que vencedores.

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