PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL (23)

Hablamos de la crisis y las dificultades; como Dios ayuda al hogar, para superarlas haciéndolo más que vencedor. Pablo era un experto en afrontar problemas y su confianza siempre estuvo puesta en Dios: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” Romanos 8:28-39 (RVR. 1960)

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Parejas – Devocional Septiembre 4 /2019

Los principios para salir abantes, y superar las aflicciones, siempre han estado al alcance de las parejas en el matrimonio; uno de ellos es la cohesión marital; y es entendida esta como la unión o relación estrecha en la pareja, para asumir el rol de parejas; siendo cada cónyuge miembro de un solo cuerpo llamado matrimonio; este cuerpo no es un solo individuo son dos individuos y cuando hablamos del hogar, el cuerpo tiene más individuos, conocidos como hijos. Así lo hace entender Pablo en 1 Corintios 12:12 (NVI) “De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo”; y es que en el matrimonio o en el hogar no se puede vivir de manera separada o pensar de forma individual; toda acción o decisión asumida, va a afectar todo el cuerpo “matrimonio” va a afectar al otro u otros.

En la comparación que realiza Pablo con el cuerpo, en el capítulo 12 de 1 de Corintios, evidencia cómo la institución Sagrada, debe comportarse en su dinámica familiar; no hay lugar al egoísmo, ni a no aceptar a los miembros de la misma; no trabajar en común para el mismo objetivo; y resalta que cada individuo en el hogar es único, especial, y diferente a los otros; y reconoce que en el núcleo familiar existen fortalezas y debilidades dentro de los miembros, por los cuales todos son indispensables para obtener la bendición. Así Dios dispuso a fin de que no existan divisiones en el hogar y que todos se preocupen por todos. Cuando uno de los integrantes del hogar sufre o se regocija, los demás son participes del mismo gozo y ayuda para los otros.

Jesús, evidenció antes de Pablo el mismo ejercicio “Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” Mateo 18:19-21 (NVI). Y es que hace también referencia a esa cohesión en el hogar; ponerse de acuerdo implica escuchar, compartir, orar en comunión y seguir los mismos objetivos. Esos dos o más son usted, su cónyuge y sus hijos.

Seguir el principio de la cohesión, en Cristo, como cabeza de su hogar, le permite traer las bendiciones que David, observó para el pueblo y los hogares cimentados en la Palabra: 

“Dichosos todos los que temen al Señor, los que van por sus caminos.

Lo que ganes con tus manos, eso comerás; gozarás de dicha y prosperidad. En el seno de tu hogar, tu esposa será como vid llena de uvas; alrededor de tu mesa, tus hijos serán como vástagos de olivo. Tales son las bendiciones de los que temen al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sion, y veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. Que vivas para ver a los hijos de tus hijos. ¡Que haya paz en Israel!” Salmo 128 (NVI)

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