PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL (22)

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PRINCIPIOS PARA LA VIDA CONYUGAL (22)

El alfarero es una forma como Dios le enseñó a Jeremías un mensaje para ser llevado a su pueblo (Jeremías 18:1-17). En este pasaje bíblico, el Creador, impacta en la forma de cómo un hombre profesional, en su ramo, da arte y belleza a algo común que es el barro, sin gran valor comercial; pero que, al tener la transformación, la dedicación y cuidado adecuado; este artista crea una obra de arte.

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Parejas – Devocional 28 Agosto /2019

Y es allí, donde hoy se dirige el principio para la vida conyugal; en la actualidad el matrimonio se ha desvirtuado, porque, no se ha tenido en cuenta que es un proceso como acontece con el barro; las personas toman decisiones fuera de las manos del Alfarero; sin la experticia y terminan desechando lo que pudieron hacer una obra de arte con sus vidas, y con la vida de su pareja; estas decisiones están representadas en la cotidianidad, del matrimonio.

La analogía del barro y el alfarero, con el matrimonio, nos hace pensar lo que quiere construir cada persona en la vida conyugal; el alfarero que Jeremías observaba no jugaba en el torno con el barro; él estaba plasmando lo que tenía en su mente y en su corazón. Y en la medida de este proceso, la arcilla giraba en el torno, la figura tomaba forma, a partir de la habilidad del alfarero con sus manos.

Es así como El Gran Alfarero, quiere moldearnos y nos permite, a la vez ser alfareros de nuestro hogar; darle la forma conforme a su propósito; Dios siempre ha tenido un propósito, y quiere que se perpetúe a través de las manos de sus hijos; y el escenario de la vida conyugal es el mejor sitio para hacer las mejores obras de arte; junto a su conyugue.

Así no lo presenta Pablo en Efesios 2:10: “pues es Dios quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de antemano” (DHH).

En el proceso surgen imprevistos, lo observó Jeremías, cuando la vasija estaba casi terminada se estropeó; pero el alfarero fue más allá, no desechó el barro, sino que vuelve a empezar hasta lograr el sueño que tenía en su corazón. No se dio a la derrota. En el versículo 6a de Jeremías 18; Dios pregunta “¿No podré yo Hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?

Y es que, siendo el Padre, el Creador, Él nos moldea, y hace de nosotros unos instrumentos útiles y nos enseña a moldear la vida conyugal; cuando permitimos que esta sea maleable y dispuesta al servicio del propósito Divino, el hogar es una gran obra maestra del Creador y digna de admiración; así se lo hizo saber a Pablo en 2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (RVR.1960).

La vida conyugal, siempre debe estar en Manos del Alfarero; recordemos que somos hechura a la Imagen y Semejanza de Dios; como sus hijos somos alfareros de nuestro matrimonio, otra gran obra de Él.

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