ORANDO CONFORME A LA VOLUNTAD DE DIOS

Texto Principal: 1 Juan 5:14-15; Juan 16:23-24; Mateo 7:7-8.

Predicación del Pastor Enrique Torra Domingo 14 de Junio/2020

Introducción. Nuestro Padre Dios no nos restringe respecto a lo que nosotros decidamos pedir en oración. El Señor Jesucristo dijo en (Juan 16:23-24): “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”. Y en (Mateo 7:7-8) dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se la abrirá”. (1 Juan 5:14-15) “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.

I. DIOS OYE NUESTRAS ORACIONES
Cuando Dios oye una oración, él la responde. (Salmo 34:17-19) “Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová”.

  1. La oración que Dios oye, es la que se hace conforme a Su voluntad. (1 Juan 5:14) Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye”.
  2. Debemos saber que Dios oye las oraciones que le hayamos hecho. (1 Juan 5:15) Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”.
  3. Sólo cuando aprendemos que lo que estamos buscando es precisamente lo que Dios nos ha prometido en Su Palabra, las dudas se disipan y la fe se hace realidad.

II. COMO ORAR EN LA VOLUNTAD DE DIOS
Las promesas del Señor en Su Palabra son una revelación de lo que Dios está dispuesto a hacer por nosotros.

  1. Hasta que no conozcamos cual es la voluntad de Dios, no tendremos nada en que basar nuestra fe.
  2. Lo importante es que nuestra mente sea renovada para estar en armonía con la mente de Dios, tal como se revela en la Biblia.

III. LA FE SE APROPIA DE LAS BENDICIONES DE DIOS
La fe que se apropia de las bendiciones que Dios nos ha prometido, es el resultado de conocer y actuar de acuerdo con la Palabra de Dios. (Romanos 10:17) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”.

  1. La necesidad de renovar nuestra mente, y pensar los pensamientos de Dios, hace posible una fe firme. (Romanos 12:2) “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta”.
  2. Los resultados físicos de la oración son como figuras numéricas en un sistema bancario que muestran que se ha depositado una suma de dinero a nuestro favor en nuestra cuenta; y el dinero es mucho más valioso que las figuras numéricas.

IV. LA PALABRA ES LA SEMILLA
Jesús dijo: (Lucas 8:11) “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la Palabra de Dios”. La Palabra de Dios es la semilla de la vida de Dios.

  1. Hasta que la persona que busca un milagro de Dios (cualquiera sea la necesidad que quiere que sea suplida), no esté segura por la Palabra de Dios, que es la voluntad de Dios concederle el deseo de su corazón, esa persona estará tratando de cosechar donde ninguna semilla ha sido sembrada.
  2. Es imposible para un agricultor tener fe en la cosecha sin antes haberse asegurado que la semilla fue plantada.
  3. El conocimiento que tengamos de la Palabra de Dios nos hace libres de las enfermedades y de la pobreza. Dios no hace nada sin Su Palabra (Salmo 107:19-20) “Pero clamaron a Jehová en su angustia, y los libró de sus aflicciones. Envió Su Palabra, y los sanó, y los libró de su ruina”. Son las palabras del Espíritu Santo.
  4. La semilla que debe ser sembrada en la mente y en el espíritu de cada persona enferma, pobre, angustiada o afligida, es el conocimiento de que es la voluntad de Dios concederle la petición que le haga en oración.

Conclusión. La semilla no puede ser sembrada sin que antes se conozca, se reciba y se confíe en ella. Ninguna persona puede convertirse en cristiano sin antes conocer que es la voluntad de Dios salvarlo. Lo mismo sucede con los enfermos, los pobres y los afligidos.

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