Nuestra identificación con Cristo

Texto Principal: Hebreos 10:12-14

Escuche aquí el mensaje

Introducción: Cuando Cristo ascendió al cielo obtuvo para nosotros con su sangre la redención eterna, con base en su muerte y en su resurrección. Cuando Cristo se sentó a la diestra del Padre todas las potestades quedaron sometidas bajo sus pies. Cristo resucitado fue exaltado por el Padre. Nosotros también fuimos exaltados juntamente con Él. Estamos identificados con Cristo. Fuimos legalmente redimidos de la muerte espiritual, física y eterna.

  1. IDENTIFICADOS CON CRISTO EN CRUCIFIXIÓN  Gálatas 2:20; Romanos 4:25, 6:6

Nuestra redención en Cristo se basa en la identificación de Cristo con nosotros y a la vez de nuestra identificación con Él en cada uno de los pasos que el Señor dio con el fin de redimirnos perfectamente del poder de las tinieblas. La cruz fue para los romanos y otras culturas la máxima pena que un ser humano debía pagar por causa de violar las leyes. Cristo fue crucificado, nosotros fuimos crucificados juntamente con Él. Romanos 4:25 dice: «El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación». El fue entregado por nuestras transgresiones. Sobre la cruz el Padre hizo que El se convirtiera en pecado por nosotros. Él llevó nuestra muerte espiritual y nuestras transgresiones. El fue nuestro sustituto.

  1. Gálatas 2:20: «…estoy juntamente crucificado con Cristo».
  2. Romanos 6:6: «Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con El, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado».
  1. IDENTIFICADOS CON CRISTO EN SU MUERTE Romanos 6:5,8

Romanos 6:5: «Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte…» y Romanos 6:8 «…y si morimos con Cristo…». Cuando El murió, nosotros morimos con El. Cristo no hubiera muerto físicamente si primero no hubiera tenido sobre su espíritu la muerte espiritual.

  1. Nosotros morimos con Él. Cuando su espíritu dejó su cuerpo físico y fue al infierno.
  2. «¿Qué quiso decir el Señor Jesús cuando le dijo al ladrón en la cruz: “…de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso’?». Una traducción más exacta podría ser la siguiente: «Te digo a ti hoy, tú estarás conmigo en el paraíso«. El no dijo «Tú estarás conmigo en el paraíso hoy», sino «Te digo a ti hoy que me encontraré contigo en el paraíso». Cristo no podía ir al paraíso sino hasta cuando El hubiera pagado el castigo de las transgresiones.
  1. IDENTIFICADOS CON CRISTO EN EL SEPULCRO

Romanos 6:4: «Porque somos sepultados juntamente con El para muerte por el bautismo» y Colosenses 2:12 «sepultados con Él en el bautismo…». El bautismo es una especie de sepultura con Cristo; su cuerpo estaba en la tumba, pero su espíritu sufrió en el infierno y Él pagó el castigo que le correspondía al hombre.

  1. El pagó el castigo del hombre porque cumplió con las demandas de la justicia, ya que había sido identificado con el hombre.
  2. El castigo que pagó no fue suyo sino del hombre con quien se hizo uno. En la mente de Dios éramos nosotros los que estábamos en ese lugar de tormento, llevando el juicio que nos correspondía. La persona que reciba la obra redentora de Cristo no necesita ir al infierno, porque ya está libre.
  3. Cuando se pagó el castigo de alta traición del hombre éste quedó libre de toda atadura de Satanás.
  4. Estamos identificación con Cristo en su crucifixión, en su muerte, en su sepultura. Romanos 6:1-11
  1. Se destruyó el cuerpo del pecado, o sea el cuerpo de la muerte espiritual (Romanos 6:6).
  2. El hombre quedó libre de la muerte espiritual (Romanos 6:7).
  3. Cuando se pagó esta pena, el hombre se paró delante de Dios completamente justificado, declarado como justo. La palabra «justificación» significa «La capacidad que tiene el hombre de poder llegar o entrar a la presencia de Dios libre del pecado y de la condenación, como si nunca hubiera habido dentro de su espíritu ninguna muerte espiritual».
  4. Cuando Dios declaró al hombre justo y legalmente libre de la muerte espiritual, El tuvo derecho de impartir la vida, su propia naturaleza al espíritu del hombre.

Conclusión: Así que después que Cristo fue declarado justo en su espíritu, porque ya había pagado nuestro castigo. El nació a la vida. La identificación del hombre con Cristo, que había sido completa en la cruz, continúa. Porque Cristo resucitó de entre los muertos, nosotros también resucitamos con Él.

Por Ap. Enrique Torra

Comparte en redes sociales