NO MENOSPRECIEMOS LAS BENDICIONES DEL PADRE

“29 Y guisó Jacob un potaje; y volviendo Esaú del campo, cansado, 30 dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom. 31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. 32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? 33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.”

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio Infantil – Devocional Diciembre 6 /2019

Génesis: 25:29-34 (RVR 1960)

La primogenitura estaba directamente relacionada con el servicio divino, así que, lo que vendió Esaú era su privilegio de ser ungido por el Dios. 

El versículo 25:34 nos dice que Esaú “menospreció su primogenitura”, es decir, le dio menos valor del que realmente tenía, valor que sí se lo dio Jacob, Esaú consideró tan poco importante su primogenitura que la vendió por un plato de lentejas, algo así como el valor de un almuerzo corriente hoy en día. 

Su hermano Jacob, cerró un buen trato, le propuso un negocio que consideraba la oportunidad de su vida y Esaú lo aceptó, hay que tener en cuenta que ambos tenían prácticamente la misma edad y por lo tanto la misma capacidad de decisión acerca de los negocios y tratos que se hacen. Ahora bien, ya establecido que no hubo ningún robo en la primogenitura, preguntémonos ¿Por qué Jacob tuvo que suplantar a su hermano ante su padre para recibir la bendición del primogénito? No voy a absolver esa pregunta ahora por brevedad, pero dejare otras preguntas como reflexión: 1. ¿Por qué Isaac su padre iba a bendecir a Esaú y no a Jacob habiendo este último adquirido la primogenitura? 2. ¿Por qué Esaú no le contó a su padre acerca del trato con su hermano cuando Isaac le dijo que lo bendeciría? 3. ¿Por qué Jacob tuvo que fingir ser quién no era y engañar a su padre? Esta última pregunta podría resolverse con el versículo 25:28.

Bien, al reflexionar en la conducta de Esaú, llegamos a la conclusión que por un plato de comida vendió sus bendiciones, y tal vez su propósito también. 

Amado, cada uno de nosotros tenemos asignado un propósito y muchas bendiciones, día tras día somos bañados por las bendiciones del Eterno en nuestras vidas, nos bendice con la salud, la familia, el trabajo, al tener acceso a la oración y a la santidad e infinitas bendiciones más. 

Sin embargo, día tras día, hora tras hora, minuto a minuto, menospreciamos sus bendiciones, por ejemplo, cuando malgastamos el tiempo en cosas inútiles o poco edificantes y no le dedicamos tiempo al Padre, así mismo menospreciamos nuestras bendiciones en la salud y el trabajo, cuando fingimos estar enfermos para no ir a trabajar, o para sustentar una mentira, o a nuestra familia cuando valoramos otras cosas por encima de esto como el celular, las redes sociales, las fiestas, etc. 

Hoy te invito a que hagas una buena elección, no menosprecies tu primogenitura como Esaú, por el contrario, compórtate como Jacob quien fue diligente para adquirir lo mejor de su vida, la primogenitura, nuestro patriarca Israel nos enseña que el mejor negocio que podemos hacer es buscar la oportunidad de ser bendecido con el servicio al Padre.

¡Sonríe Jesús te ama!

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