MEDITEMOS EN LA PALABRA DE DIOS Y RECIBAMOS LA PROVISIÓN DEL CIELO

LA MENTALIDAD DE DESIERTO
12 enero, 2021
MEDITE E IMAGÍNESE HACIENDO LAS OBRAS DE CRISTO
25 enero, 2021

MEDITEMOS EN LA PALABRA DE DIOS Y RECIBAMOS LA PROVISIÓN DEL CIELO

Texto Principal: Isaías 55:8-9; Romanos 12:2; Salmo 1:1-3

Introducción: La Palabra de Dios está llena de sus pensamientos. Él no piensa como pensamos los seres humanos. Sus pensamientos y caminos son más altos que los nuestros (Isaías 55:8-9). Entre más meditemos en Sus pensamientos, más estos saturarán todo nuestro ser y empezaremos a aprender como piensa Él.

  1. LA MEDITACIÓN EN LA PALABRA DE DIOS TRAE ÉXITO

La meditación es una herramienta muy poderosa de la mente; Dios nos manda a meditar en Su Palabra día y noche.

  1. La meditación en la Palabra de Dios trae éxito. Dios le dijo a Josué, el caudillo que introdujo a los hijos de Israel a la tierra prometida: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarán en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).
  2. La Biblia dice en el (Salmo 1:1-3) “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a las corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace prosperará” (Salmo 1:2-3)
  3. Cuando un árbol está bien regado, es evidente para todos. Podemos ver el fruto y las hojas verdes. Del mismo modo, aquellos que nos rodean pueden ver los resultados de la Palabra de Dios trabajando en nuestra vida –el resultado de su meditación. ¡El fruto de la bendición es muy tangible!
  4. Cuando hablamos la Palabra de Dios –reflexionamos sobre ella, murmurándola, considerándola, digiriéndola y soñando con todas las grandes promesas que Dios nos ha dado- algo sucede; empezamos a extraer el poder divino, tal y como un árbol extrae del suelo en el que está plantado.
  5. La meditación en la Palabra de Dios hace que brote la sabiduría y el poder sobrenatural de Dios en nosotros para producir resultados sorprendentes.
  1. COMO MEDITAR EN LA PALABRA DE DIOS

Meditar significa hablar consigo mismo, murmurar, o reflexionar. Es una conversación interna y externa. Significa estudiar, masticar, pensar, reflexionar, descubrir una cosa meditando, contemplar, cogitar, considerar y especular. El término “cogitar” viene de la palabra latina “cogitare” que significa pensar repetidamente, soñar, incubar una idea. La meditación cristiana NO es sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, zumbando algo para usted mientras vacía su mente. La meditación del cristiano es una relación con la Palabra de Dios.

  1. Si sabemos cómo preocuparnos o si hemos sido ofendidos, entonces sabemos cómo meditar. Bajo esas circunstancias pensamos constantemente acerca de lo que podría ocurrir, o lo que está sucediendo, y especulamos sobre los resultados. ¡Esos pensamientos afectan incluso nuestro cuerpo y las emociones! 
  2. Si enfocamos nuestra mente en los problemas cotidianos, obviamos y omitimos el meditar en la Palabra de Dios. Es importante estudiar cómo meditar y en qué meditar, especialmente si queremos ver resultados satisfactorios en nuestra vida.
  3. Cuando meditamos en la Palabra de Dios, ésta llega a convertirse en parte de nosotros y así empezamos a obedecerla, y como resultado “todo nos saldrá bien”. Miremos algunas Escrituras referentes a la meditación.
  4. El salmista dijo: “Me regocijo en tu Palabra como el que halla muchos despojos” (Salmo 119:162).
  5. El apóstol Pablo dijo: “Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos” (1 de Timoteo 4:15).
  6. Los que ponen su confianza en Dios, y aprenden a aprovechar Su provisión, no carecerán de cosa alguna. ¡Ellos incluso prosperarán!
  7. A través de la meditación, la Palabra se graba en nosotros y es capaz de salvar o restaurar nuestra alma, que es la mente, la voluntad y las emociones (Santiago 1:21). 

Conclusión. Dios nos dice que no nos preocupemos por nada, sino que de esas preocupaciones hagamos peticiones, seguidas de acción de gracias. Dios promete rodear nuestros corazones con Su paz. (Filipenses 4:6-8) “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Lo que nos corresponde a nosotros es hacer algo con nuestros pensamientos. Debemos meditar, o pensar, en cosas que son verdaderas, honestas, justas, puras, amables, virtuosas y de buen nombre. Debemos empezar a alabar en lugar de preocuparnos.

Comparte en redes sociales