MEDITE E IMAGÍNESE HACIENDO LAS OBRAS DE CRISTO

Texto Principal: Juan 14:12; Jeremías 15:16; Colosenses 3:16

Introducción: La Palabra de Dios es el alimento de la fe. El Señor Jesucristo dijo en (Mateo 4:4) “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. “La fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). 

  1. LA ORACIÓN – MEDITACIÓN

“Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita día y noche” (Salmos 1:2). A través de la meditación, la Palabra de Dios llega a nuestros ojos, oídos, boca, y luego a nuestros cuerpo entero. 

  1. Meditar, hebreo, ‘hagah’ significa: Reflexionar, gemir, murmurar; cavilar; contemplar algo mientras se repiten las palabras.
  2. En el pensamiento hebreo el meditar acerca de las Escrituras implica repetirlas con un sonido suave y sordo, a la vez que se abandona por completo cualquier distracción externa. 
  3. De esta tradición nos llega un tipo especializado de oración judía en la cual se recitan textos, se ora intensamente o se pierde la conciencia en comunión con Dios mientras se hace una reverencia o se balancea hacia delante y hacia atrás. Evidentemente esta dinámica forma de oración/meditación se remonta a los tiempos de David.
  1. LA MEDITACIÓN Y LA IMAGINACIÓN

Albert Einstein dijo: “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, mientras que la imaginación no”. Esta herramienta, que todo ser humano posee, crea un beneficio personal que impacta en el ambiente de cada persona y en sus relaciones interpersonales.

  1. Imaginar está relacionado con la meditación. Mientras meditamos en la Palabra de Dios tenemos que imaginar o vernos haciéndolo y lográndolo.
  2. Dios dijo: “y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer” (Génesis 11:6). El Señor aquí estaba hablando acerca de una gente arrogante y egoísta. 
  3. Dios dijo que si pudieran imaginar o pensar hacer algo lo podrían hacer.
  1. IMAGINÉMONOS HACIENDO LAS OBRAS DE CRISTO

El Señor Jesús dijo que las obras que Él hizo nosotros también las podemos hacer. “De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).

  1. Cuando leamos los Evangelios, debemos imaginarnos haciendo lo mismo que Jesús hizo: Él sanó a los enfermos, levantó a los muertos, calmó a la tempestad, le dio de comer a las multitudes.
  2. Conforme meditemos en la Palabra de Dios y nos imaginemos a nosotros mismos haciéndolo, imaginando que esto está pasando a través de nuestras manos, nuestra fe crecerá y caminaremos en el reino sobrenatural por fe, como Dios lo desea para todo creyente.
  3. Podemos hacer y tener lo que decimos.
  1. QUE HABITE EN NOSOTROS LA PALABRA DE CRISTO CON TODA SU RIQUEZA

“Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: Instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón”       (Colosenses 3:16 NVI).

  1. Saciémonos de la Palabra de Dios. El profeta Jeremías dijo: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu Palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón” (Jeremías 15:16). “Cuando llegaron tus palabras las devoré” (La Biblia de Jerusalén). “Tus Palabras son lo que me sostiene, son comida para mi alma” (La Biblia Viviente).
  2. “Cuando aparecieron tus palabras, las comí –las tragué por completo. ¡Qué banquete!

Conclusión: Donde quiera que haya una necesidad en nuestra vida, empecemos a reunir las semillas de la Palabra de Dios. plantémoslas en nuestro corazón a través de la meditación y crecerá un cultivo de sanidad, paz, prosperidad, y salvación familiar –lo que sea que necesitemos. En (1 Corintios 3:6) se dice: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo da Dios”. La plantación ocurre cuando usted oye por primera vez la Palabra. Pero debe ser regada con la repetición. 

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