Juan 21:15-18

Por Pastor Enrique Torra

La pregunta más importante que Pedro jamás tuvo que contestar fue si él tenía un devoto amor por su Señor. (1) Aquí se emplean dos palabras griegas para “amor”. La primera, agapao, significa un amor inteligente y determinado, sobre todo de la mente y la voluntad. La segunda, fileo, implica un caluroso afecto natural de las emociones, que es un amor afectivo más personal. Mediante estas dos palabras, Jesús da a entender que el amor de Pedro no debe ser sólo de la voluntad sino también del corazón, un amor que brota tanto del propósito como del afecto personal. (2) La pregunta que el Señor le hace a Pedro es el gran interrogante para todos los creyentes. Todos debemos tener un amor genuino y personal por Jesucristo y una profunda devoción (amor) por Él (Juan 14:15; 16:27; Mateo 10:37; Lucas 7:47; 1 Corintios 16:22; 2 Corintios 5:14; Gálatas 5:6; Efesios 6:24; Santiago 1:12; 1 Pedro 1:8; Apocalipsis 2:4)

PASTOREA MIS OVEJAS (Juan 21:16)
La descripción de Jesús de los creyentes como corderos (Juan 21:15) y ovejas (Juan 21:16) implica tres cosas: (1) que necesitan continuo cuidado pastoral; (2) que necesitan alimentación constante de la palabra; (3) que necesitan dirección, protección y corrección continuas, ya que las ovejas se inclinan a caminar errantes hacia el peligro.

¿ME AMAS?… APACIENTA MIS OVEJAS (Juan 21:17)
Jesús considera el amor a Él como el requisito fundamental para el servicio cristiano. Se requieren otras condiciones (1 Timoteo 3:1), pero es indispensable el amor a Cristo y a los demás (1 Corintios 13:1-3).

PREPARÁNDONOS PARA UNA REUNIÓN CELULAR EXITOSA

El deseo de las personas de volver a una célula depende que la misma resulte satisfactoria. Indudablemente, el deseo de todo líder es el poder desarrollar una célula exitosa. Para que ello ocurra es importante tener en cuenta los siguientes principios.

ORACIÓN.
En una encuesta realizada entre líderes exitosos de células de diversas iglesias en distintos países se encontró que existe una clara relación entre el tiempo que tomaron con Dios y el éxito en multiplicar su célula.

Orar por los miembros de la célula es el trabajo más importante del líder para unir y fortalecer su célula en preparación para la multiplicación. Los líderes amplían su efectividad al orar diariamente por los miembros de su célula. Al orar se abrirá la puerta para que las conversiones puedan producirse.
Es necesario establecer la diferencia entre lo urgente y lo importante. Lo importante es la relación del líder con Dios en oración mientras que lo urgente es todo aquello que roba su tiempo con Dios.


MEDITACIÓN ANTES DE LA REUNIÓN DE CÉLULA.
El trabajo de preparación para la célula debe cesar para el líder al menos media hora antes que la misma comience. Debe tomar tiempo para preparar su corazón ante Dios pidiéndole que le dé la llenura del Espíritu Santo.

El líder debe buscar la soledad y la oportunidad de estar en silencio en comunión con Dios. Existen muchas cosas que Dios desea decir antes que inicie una célula. El líder debe tener oídos atentos para poder escuchar las instrucciones del Espíritu.

PREPARACIÓN DE LA ENSEÑANZA.
El líder debe estudiar la enseñanza que se le ofrece en la Guía semanal con suficiente anticipación. Si el estudio de la lección se deja siempre para última hora el líder no habrá asimilado adecuadamente las verdades que deben transmitirse.
Al hacer su estudio el líder debe tomar nota de dudas o preguntas que le surjan para, luego, consultar con su Pastor y estar preparado a la hora de compartir el evangelio con los invitados.

SABER ESCUCHAR.
Para que los amigos se sientan con deseos de volver a una célula es importante que se sientan bien tratados. Eso incluye el ser escuchados. Las personas buscan quien les escuche. El líder no solamente debe fingir que escucha sino que debe escuchar en verdad. Los líderes celulares escuchan para mejorar la calidad de su célula al resolver los dilemas y orientar a sus miembros.

TRABAJAR FUERA DE LA CÉLULA.
El líder lo es en todo tiempo. Él no solamente atiende a las personas dentro de la célula sino que lo hace siempre que sea necesario. Las personas en su vecindario afrontarán diversas necesidades y la “hora de servicio” del líder no es solamente aquella de la reunión sino una disposición de todo el tiempo de servir al prójimo.

CRECER EN TODO TIEMPO.
El líder debe asistir puntualmente a las reuniones de supervisión para ser afinado en el trabajo de llevar las buenas nuevas. No debe olvidarse que el trabajo de capacitación no termina con el curso para líder. La capacitación continúa por toda la vida.

CONSERVANDO LOS FRUTOS DE LA CÉLULA.
Un conocido evangelista dijo: “Cuesta diez por ciento de esfuerzo ganar a una persona para Cristo, pero cuesta noventa por ciento hacer que permanezca en la fe”. La verdad de estas palabras se hace evidente en la medida que el número de conversiones se multiplica en una congregación.

Una iglesia que aplique los principios del sistema celular pronto comenzará a ver resultados. Los nuevos convertidos vendrán y entonces es cuando el verdadero trabajo comenzará. Para cerrar la puerta del fondo es necesario tomar medidas de atención y cuidado para los nuevos convertidos.

Las primeras semanas después de la conversión son críticas en la vida de una persona. Por ello, es necesario entrenar a los miembros de la célula no sólo en ganar almas sino también en cuidarlas. Este cuidado inicia con cuatro visitas que se realizan, una por semana, a los nuevos conversos.

El líder debe capacitar a los miembros de su célula para realizar dichas visitas y debe llevar un control de la manera en que están siendo realizadas.
La visita debe ser en un espíritu cordial, de fortalecimiento, de verdadero interés por el nuevo convertido. Dado que la mayor parte de personas que son ganadas para Cristo en una célula han sido invitadas por un miembro de la misma célula, es conveniente que las visitas las haga la persona que comenzó invitando a dicha persona.

La primera visita tiene como propósito explicar y reafirmar lo que significa haber recibido a Jesús como salvador.

La segunda visita tiene por objeto enseñar a los nuevos convertidos sobre la virtud de la oración.

La tercera visita tiene como finalidad explicar la importancia de la lectura de la Palabra y animar a la persona a comenzar a leerla cotidianamente.

Finalmente, la cuarta visita, es una explicación sobre lo que es el bautismo en agua y el procedimiento que se necesita para recibirlo.

Con estas cuatro visitas se habrá atendido al nuevo converso durante su primer mes de vida cristiana lo cual es ya un paso importante.
Pero, eso no significa que dicha persona no ha de volver atrás.

Cada cristiano necesita un mentor y éste debe serlo por tiempo indefinido o para siempre. El hecho de haber culminado las visitas programadas no significa que el hermano mentor ha finalizado ya su tarea.

El cuidar de un alma es un trabajo que demanda disposición, amor por el prójimo, abnegación y lealtad. El mentor debe estar al tanto del desarrollo espiritual del nuevo cristiano. Debo orientarlo, alentarlo y animarlo a participar activamente de la obra de Dios. En caso de enfermedad u otra clase de dificultades, el mentor debe ser el primero en salir en busca de su hermano (recién convertido).

Este cuadro demanda un nuevo paradigma del cuidado pastoral. Ya no es posible continuar conservando la idea que el Pastor es quien visita, aconseja, alienta, exhorta y consuela a los santos. En el modelo celular es necesario rescatar el concepto del Nuevo Testamento del sacerdocio de todos los santos para animarse los unos a los otros. Para tener cuidado los unos por los otros.

Al cuidar de los aspectos espirituales, físicos y materiales de los miembros de la célula será posible desarrollar en cada persona un sentido de pertenencia a la iglesia celular por numerosa que ésta sea.

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