La Vida en el grano de Trigo

Escuche aquí el mensaje completo

Texto Principal: Juan 12:24; Juan 17:22; 2 Corintios 2:14-15; Salmo 73:25

Predicación Domingo 31/03/19

Introducción: La gloria es uno de los atributos de Dios. La gloria es inherente a Dios, es la manifestación de Su presencia a través de señales, maravillas, prodigios y milagros.  La gloria de Dios está en nosotros, Jesús dijo: “Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno”. Juan 17:22

Nos corresponde a nosotros liberar el poder de la presencia de Dios, el tesoro que está en el vaso de barro, el perfume de alto precio que está en el vaso de alabastro,  es decir, la gloria de Dios que está en nosotros. ¿Qué debemos hacer?

QUE SE ROMPA LA CÁSCARA PARA QUE SALGA LA VIDA.

La vida de Dios que ha sido derramada en nuestro espíritu regenerado se encuentra controlada por el alma. El alma ejerce el dominio, es la que gobierna el espíritu y el cuerpo. Hasta que el alma del creyente no se someta a la ley del Espíritu de Vida en Cristo Jesús, no se manifestará la gloria de Dios en su vida.

  1. La vida está en el grano de trigo, pero hay una cáscara muy dura, en su exterior. Mientras esa cáscara no se rompa, el trigo no puede brotar ni crecer. Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto” Juan 12:24.
  2. El perfume de nardo puro manifestará su aroma sólo cuando el vaso de alabastro sea quebrado. Mateo 26:6-13
  3. La carne debe ser crucificada para que la vida del Espíritu de Dios se manifieste en nosotros. Somos de Cristo, y hemos crucificado la carne con nuestras pasiones. Gálatas 5:24; “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” Gálatas 2:20
  4. Si el hombre exterior permanece intacto, la gloria de Dios no se manifestará en nosotros para bendición de la iglesia y del mundo que nos rodea.
  5. Somos olor grato para Dios y para todos los que nos rodean. 2 Corintios 2:14-15

EL QUEBRANTAMIENTO ESPIRITUAL Génesis 32:22-31

Nadie es tan atrayente como aquel que ha pasado por el proceso de quebrantamiento. El quebrantamiento espiritual significa una total sujeción de nuestras emociones, intelecto y voluntad a Dios. Es dejar de apoyarnos en nuestra propia prudencia y confiar en Dios de todo corazón. Proverbios 3:5

  1. Jacob, nombre que significa “el que suplanta” Génesis 25:26. El luchó con su hermano desde que ambos estaban en el vientre de su madre; él era astuto, problemático y artificioso, aunque pasó por muchos sufrimientos durante su vida. Cuando era joven huyó de su casa y fue estafado por Labán durante veinte años. Su amada esposa Raquel murió cuando iban de regreso a casa, y José, el hijo que más quería, fue vendido. Muchos años después, su hijo Benjamín fue retenido en Egipto.
  2. El Jacob fue quebrantado en Peniel. Fue allí donde tuvo un encuentro personal con Dios. Esa fue una noche inolvidable que marcó su vida, es decir, allí fue liberado su espíritu y comenzó una nueva vida de dependencia total de Dios. Esa fue una noche fue muy intensa de oración, hasta que Dios tocó el encaje del muslo de Jacob y quedó renco. Génesis 32:32
  3. Luego del quebrantamiento de Jacob, Dios le cambió el nombre. Ahora ya no es el que suplanta, su nuevo nombre es Israel, que significa Prevalecer, -luchar, poder; en hebreo, Yisrael; que significa el gobernará (como) Dios. Poderoso, (políticamente) un jefe, fuerte como un carnero, valiente.
  4. Durante sus últimos años llegó a ser una persona realmente transparente. Fue honrado en Egipto cuando se presentó ante Faraón y habló con él. Génesis 47:7-8,27,28
  5. Israel, un medio de distribución de las bendiciones de Dios. Bendijo a sus hijos y nietos. Génesis 48
  6. Ahora Jacob para caminar y adorar tiene que apoyarse en el extremo de un bordón. Hebreos 11:21

Conclusion: Todos tenemos algo de Jacob en nosotros; tal vez no sólo un poco. Permitamos que el Señor obre en nosotros y que quebrante nuestro hombre exterior, al grado de que el hombre interior sea liberado y expresado por medio de nosotros. Este es el destino de los hijos de Dios. Experimentamos la gloria de Dios en nuestras vidas cuando nuestra alma se sujete al Espíritu de Dios y a nuestro espíritu regenerado. Ninguna otra cosa producirá resultados. Lo único que será de provecho es que Dios fluya de nuestro interior.

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