Revisar la puerta de la justicia y guardarla es otro principio para mantener una vida conyugal conforme al propósito Divino; pero es que tener esta puerta cuidada, indica vivir a Cristo en el corazón.

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Parejas – Devocional Julio 31 /2019

Vemos que secularmente, se encuentran definiciones que limitan el corazón y la mente de las personas, especialmente el de los cónyuges; encontramos que la historia y las comunidades definen justicia como “un principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde”. De acuerdo a la anterior definición deja claro, que está olvidando el fundamento de la Justicia, “Dios” uno de los atributos del Creador es la justicia, 1 Juan 1:9. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (RVR 1960)

Es común entre los cónyuges el señalarse, juzgar, recriminar, ante las ofensas o errores ocurridos en las diferentes circunstancias de la vida; se olvida fácilmente el principio del perdón; “para que no tenga estorbo vuestras oraciones” 1 pedro 3:7; y es que el apóstol llama a la misericordia, al cuidado, a la comprensión, entre los cónyuges, no a actuar como tiranos; Y es que, si se tiene justicia y no se tiene amor, se es un tirano. Porque Dios es amor y además es justo, tiene estos atributos que quiere replicar en el corazón del hogar.

Dios nos formó conforme a su imagen y semejanza, incluye su atributo de justicia; Él fue más allá de los errores, y de los pecados de la humanidad, Él perdonó los pecados y nos hizo limpios; imagine que tal, Dios dando a cada quien lo que se merece, lo que le corresponde, siendo todos pecadores, creo que el único en el Trono de la Gracia sería Cristo, en quien no fue encontrado pecado. (1 Pedro 2:22).

El Creador, quiere que sea justo en todo lugar donde este, especialmente, donde se es el principal sacerdote, en su hogar, Y justo a la medida de Dios, donde se tenga un corazón que va más allá de la ley. Es de recordar que la ley se hizo para juzgar y regular las relaciones de las personas y sus comportamientos; aun así, el corazón es desobediente, es pecador, ofende y humilla. Dios ha transformado el espíritu de nuestras mentes a fin de recibirle y vivir en armonía y en unidad conforme a su Palabra y propósito Divino.

El corazón de los cónyuges, que viven a Cristo, buscan el perdón y van más allá de la ley, es justo, busca la restauración de su pareja, para no vivir en el resentimiento y el dolor; permeando su hogar con las bendiciones que el Padre tiene para la pareja y su descendencia.

La justicia vista desde las definiciones seculares les falta el amor de Dios; si la justicia está acompañada de Dios, hay tolerancia y hay amor; es la forma de ordenar y vivir en la unidad del Padre.

Recuerde que la justicia de Dios, da a cada uno lo que requiere; la justicia entre los cónyuges, permite establecer relaciones respetuosas y sanas; implicando la ayuda, la consideración y el trato en amor que el otro merece, no por sus obras, sino porque entendemos que fue nuestra elección y es Dios quien actúa a través de la pareja conyugal, para bendecir y establecer su reino. 

El sabio Salomón, caracterizó el cuidado de la puerta de la justicia de la siguiente forma:

“El justo no será removido jamás; Pero los impíos no habitarán la tierra. La boca del justo producirá sabiduría; Mas la lengua perversa será cortada. Los labios del justo saben hablar lo que agrada; Mas la boca de los impíos habla perversidades” Proverbios 10:30-32 (RVR 1960).

El apóstol Pablo, escribe a los Colosenses acerca de cómo diferenciar la vida nueva de la antigua; y la invitación es a vivir la nueva vida, la vida que trae la abundancia y la bendición, y que, aplicada en los hogares creyentes, es vivir a Cristo en el corazón (léase. Colosenses 3:9-17) … “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” vs. 14 (RVR 1960). “Vístase de la justicia de Dios”

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