Texto Principal: Santiago 5:15-18; Mateo 7:7-8; Marcos 11:23-24

Predicación del Pastor Enrique Torra Domingo 11 de Octubre/20

Introducción: No todas las oraciones que se hacen traen respuestas; la no contestación a la oración no es porque Dios no quiera responder nuestras peticiones, es porque oramos mal, es decir, no se hacemos la oración conforme a los principios establecidos en la Palabra de Dios. El Apóstol Santiago afirma: “Pedís y no recibís, porque pedís mal,…” (Santiago 4:3)

¿Cómo debemos orar para recibir las respuestas?

I. DECIDAMOS LO QUE QUEREMOS DE DIOS

(Santiago 1:6-8) “Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor”.

  1. Dudar es no decidirse a una cosa u otra. El que duda, es inestable en todos sus caminos.
  2. Decidamos lo que queremos de Dios, y determinémonos acerca de ello.

II. LEÁMOS LAS ESCRITURAS DONDE DIOS PROMETE CONCEDERNOS LAS PETICIONES

(Salmo 37:4) “Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón”; (Josué 1:8) “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a los que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”. Para que todo nos salga bien en nuestra vida de oración, la Palabra de Dios debe ser lo más importante, lo primero para nosotros.

  1. Alimentémonos de la Palabra, y seremos edificados y fortalecidos en la fe. La Palabra de Dios es la que produce fe (Romanos 10:17).
  2. Estémos preparados para usar la Palabra de Dios contra el diablo y el espíritu de duda.

III. PRESENTÉMOSLE A DIOS NUESTRAS PETICIONES

(Mateo 7:7-8 ) “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

  1. Nuestro Padre Dios, quiere que le presentemos nuestras peticiones.
  2. Dios es bueno, Él es nuestro Padre, Él se complace obrando milagros a favor nuestro.

IV. CREAMOS QUE LA RESPUESTA YA ES UNA REALIDAD

  1. (Marcos 11:23-24 VRV) “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. La versión Amplificada de la Biblia dice: “Cuando ores, cree y ten confianza de que se te ha concedido, y lo tendrás” (Marcos 11:24).
  2. Tenemos que creer que tenemos la respuesta antes de percibirla a través de nuestros sentidos. Esto va más allá de lo que podemos pensar con la mente natural; es andamos por fe, no por vista (2 Corintios 5:7). Meditemos en la Palabra de Dios que nos garantiza las respuesta a nuestras peticiones.
  3. Visualicémonos en posesión de la bendición y hagamos planes con ello porque ya es una realidad.

V. NO DUDEMOS

Dejemos que nuestros pensamientos y deseos afirmen que tenemos lo que estamos pidiendo en oración. No permitamos que un cuadro mental de derrota domine nuestra mente.

  1. Pongamos nuestra mente en la respuesta. (Santiago 4:7) “Resistid al diablo, y huirá de vosotros”.
  2. Erradiquemos toda imagen, sugestión, sentimiento o pensamiento que no contribuya con fe de que tendrémos lo que estámos pidiendo en oración.
  3. Protejámos nuestra mente de cualquier pensamiento de incredulidad.

VI. DÉMOSLE GLORIA A DIOS POR LA RESPUESTA

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).

  1. La palabra “por nada estéis afanosos” quiere decir por nada estéis ansiosos o preocupados,
  2. Mientras estemos ansiosos y preocupados pensando si Dios quiere respondernos, la oración no obra con eficacia.
  3. Debemos orar con acción de gracias. Démosle gracias a Dios por la respuesta aunque no la veamos.

Conclusión: Todo cristiano que ponga en práctica estos siete pasos para recibir la respuesta a la oración, descubrirá como sus oraciones serán poderosas y eficaces (Juan 15:7).

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