La Manifestación de la gloria de Dios

Texto Principal: Hechos 2: 22; 8:13; Hebreos 2:4.

Escuche el Mensaje

Introducción: El Señor Jesucristo fue aprobado, certificado o atestiguado por Dios por los milagros, prodigios y señales que hizo. “Atestiguado” significa certificar en una capacidad oficial.

I. SEÑALES, MARAVILLAS Y MILAGROS.

Las señales bíblicas son manifestaciones de la gloria de Dios. “Y daré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra, sangre, fuego y vapor de humo” Hechos 2:19.

1. Las señales. ¿Qué entendemos en la Biblia por señales? 

a. Indicios -representaciones de algo-: el indicio permite deducir la existencia de algo. Esta definición la encontramos en Génesis 1:14 “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años”.

b. Las señales de confirmación Hebreos 2:4 “testificando Dios juntamente con ellos, con señales, prodigios, diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo”. Estas señales de confirmación se llaman maravillas, son sucesos o cosas extraordinarias, es decir, sobrenaturales. “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros”. 2 corintios 12:12. Estas “señales” incluyen “señales, prodigios y milagros”. Por ejemplo, las cinco señales de las que habló el Señor Jesucristo en Marcos 16:17-18, 20.

2. Los incrédulos al ver la manifestación de la gloria del Dios creen en el Evangelio. “También creyó Simón mismo, … y al ver las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito”. Hechos 8:13.

3. Milagro, es una intervención sobrenatural en el mundo externo, que aporta una revelación singular de la presencia y el poder de Dios. Las maravillas, los prodigios (algo extraño), las señales y los milagros son la expresión de la gloria de Dios.

II. JESUCRISTO MARAVILLOSO.

Maravilla, maravillarse, maravilloso. Gr. téras, significa prodigio, algo extraño, que hace que el espectador se maraville. Hechos 2:43. La palabra maravilla denota un milagro. Los prodigios, las señales y los milagros que el Señor Jesucristo hizo durante su ministerio aquí en la tierra son innumerable. Hechos 2:22 dice: “Varones israelitas, oid estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;”

1. Agua convertida en vino. Cuando inició su ministerio público, fue a Caná de Galilea y allí hizo el milagro de transformar el agua en vino. ¿Por qué el agua se convirtió en vino? Fue la manifestación de la gloria de Dios la que transformó lo natural en lo sobrenatural. Esta fue la primera señal que el Señor Jesús hizo, fue el primer milagro, fue “el principio de señales que hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó Su gloria”. Juan 2:11.

2. Las resurrecciones de muchos muertos. Mateo 9:23-26; Lucas 7:11-17; Juan 11:43-47.

3. La sanidad de ciegos y cojos y muchos enfermos. Mateo 4:23-25; 21:14-15.

4. Dominio sobre la naturaleza. Mateo 14:25-36; Marcos 4:35-41.

5. Expulsión de los demonios. Marcos 5:7-20; Mateo 8:16.

6. Dominio sobre la naturaleza. Marcos 11:14, 20.

7. La multiplicación de los peces y los panes. Juan 6:10-14.

III. LA IGLESIA GLORIOSA.

La gloria que Adán y Eva perdieron cuando pecaron fue restaurada para nosotros los creyentes en Cristo, la «nueva creación”. Romanos 3:23; 2 Corintios 5:17.

1. El Señor Jesucristo dijo que a todos los que creamos en Él, nos seguirán las señales Mar. 16:17-18.

2. Los milagros de sanidades, liberaciones de espíritus inmundos, resurrecciones de muertos fueron las manifestaciones de la Gloria de Dios a través de los creyentes en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Hechos 3:6-10; 5:12-17; 8:4-8; 9:36; 16:18-19; 20:7-12.

Conclusión: La gloria es inherente a Dios, es decir, forma parte de su naturaleza. Él es el Dios de gloria. “Los cielos cuentan la gloria de Dios”. Salmo 19:1. Nosotros los hijos de Dios, somos Su templo, Su presencia es real y aunque no la sintamos, ni la veamos o la palpemos, Él está siempre morando en nuestros corazones. Ahora nos corresponde permitirle su manifestación gloriosa, Él quiere manifestarse como lo ha hecho a través de muchos creyentes en la historia de la iglesia.

Por: Ap. Enrique Torra

Comparte en redes sociales