LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO: UNA EXPERIENCIA QUE SIGUE A LA SALVACIÓN

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LA LLENURA DEL ESPÍRITU SANTO: UNA EXPERIENCIA QUE SIGUE A LA SALVACIÓN

Texto Principal: Lucas 24:49; Hechos 1:4-5; 8:4-25.

Introducción: La experiencia que sigue a la salvación es la de ser llenos del Espíritu Santo. En Hechos 8:12-19 la Biblia nos dice que aunque los samaritanos eran salvos, los apóstoles sabían que ellos no tenían toda la plenitud Espíritu Santo que es posible que todo cristiano tenga.

I. EL AVIVAMIENTO EN SAMARIA

Felipe en Samaria: “Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito” (Hechos 8:12-13).

  • El ministerio de Felipe en Samaria fue bendecido por Dios. Milagros poderosos fueron hechos. Muchos fueron salvos y sanos: «Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos eran sanados, así que había gran gozo en aquella ciudad» (Hechos 8:7-8).
  • Los Samaritanos creyeron la Palabra de Dios predicada por Felipe sobre el reino de Dios y el Nombre de Jesús, y fueron bautizados en agua: «Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres» (Hechos 8:12).
  • Jesús había dicho, «… Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura El que creyere y fuere bautizado será salvo…” (Marcos 16:15-16). Los samaritanos hicieron las dos cosas, creyeron y fueron bautizados. ¿Fueron salvos? ¡De acuerdo con la palabra del Señor Jesús lo fueron! Sin embargo ninguno de ellos había recibido el bautismo del Espíritu Santo. 
  • El Nuevo Nacimiento es la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente, pero esa obra no es el bautismo del Espíritu Santo. Es llamada el ser nacido de nuevo (o el recibir vida eterna). 
  • La experiencia que sigue a la salvación es el bautismo del Espíritu Santo, ser lleno del Espíritu Santo.

II. PEDRO Y JUAN FUERON ENVIADOS A SAMARIA Hechos 8:14-17

 “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la Palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hechos 8:14-17).  

  • Pedro y Juan fueron enviados a Samaria con un propósito específico. ¿Cuál era ese propósito? Imponer las manos sobre los nuevos convertidos para que recibieran el Espíritu Santo. «Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo» (Hechos 8:17).
  • Simón el Mago. “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo” (Hechos 8:18-20). El don de Dios no se recibe por dinero. La palabra don significa “dote”.
  • Algunos han pensado que Simón trató de comprar el Espíritu Santo. No, el trató de comprar la habilidad de imponer las manos sobre las personas para que recibieran el Espíritu Santo. 

III. EL DON DEL ESPÍRITU SANTO ES GRATUITO Hechos 2:38

Pedro y Juan no oraron para que Dios le diera a los samaritanos el Espíritu Santo. Oraron para que los samaritanos recibiesen el Espíritu Santo. La Biblia dice: “Los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo” (Hechos 8:15).

  • Debemos orar de acuerdo a la Palabra. A menudo oramos: «Señor salva a las almas, sana a los enfermos». Sin embargo, no encontramos en la Biblia que los apóstoles oraron de este modo en los Hechos de los Apóstoles (nosotros deberíamos orar de acuerdo con la Palabra).
  • Debemos orar por la gente, pero no para que Dios los salve, porque Él ya lo hizo todo para salvarnos: Envió a Su Hijo para morir por nosotros. Dios ya compró la salvación para todos los seres humanos; sin embargo, será una realidad en el hombre hasta que la acepte por la fe. Esa es la razón por la cuál El nos dijo que predicáramos las Buenas Nuevas. 
  • De la misma manera el don del Espíritu Santo se recibe por la fe, no por las obras (Gálatas 3:2,5).

Conclusión. La voluntad de Dios que todos sus hijos vivamos llenos del Espíritu Santo. La llenura del Espíritu Santo es la experiencia que sigue a la salvación, y la recibimos por la fe. Oro para que para que usted reciba el don de la vida eterna, la sanidad física y la llenura del Espíritu Santo. «Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días» (Hechos 1:5).

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