LA FE NO NIEGA LA REALIDAD DE LA SITUACIÓN; DECLARA EL PODER DE DIOS.

Texto Principal: Números 13:30; Josué 14:6-15; Hebreos 3:1; 4:14.

Introducción: Caleb, quien con Josué trajo el informe de la minoría en Cades-barnea, pidió y recibió la ciudad de Hebrón por heredad especial Josué 15:13. Aún vigoroso a los 85 años, ayudó a despojar a los anaceos Josué 14:12 y conquistó la tierra que Dios le había dado como heredad Josué 21:12. Caleb fue uno de los doce espías Números 13:6; hombre valiente Números 13:3; en Caleb hubo otro espíritu, y decidió ir en pos de Dios Números 14:24. Caleb practicó los principios de la fe.

I. LA CONFESIÓN DE FE PREVALECE.

Caleb vio los mismos gigantes y las mismas ciudades amuralladas que vieron los otros espías, pero los diez espías regresaron para transmitir un pesimista malvado informe.

1. Caleb con sus palabras proclamó su fe: “más podremos nosotros que ellos”.

2. Caleb permaneció en la fe. El hecho de que finalmente lograra la posesión de la tierra en una fecha tardía, indica que, aunque vendrán retrasos, la confesión de la fe traerá al final la victoria al creyente.

II. “MÁS PODREMOS NOSOTROS QUE ELLOS”.

Podremos, palabra hebrea ‘yacol, (Strong 3201) tener la habilidad, tener el poder; la capacidad para vencer o tener éxito. Generalmente se traduce de varias formas, pero todas encierran ideas similares.

1. En Números 13:30 Caleb utiliza ‘yacol’ a fin de indicar su clara y firme convicción de que el pueblo poseía todos los recursos físicos y espirituales para lograr la victoria.

2. Esta es la confesión de fe que prevalece frente a las dificultades de la vida. La confesión de Caleb se basó en la Palabra de Dios. “…subamos luego, tomemos posesión de ella; más podremos nosotros que ellos” Números 13:30.

III. AFERRÉMONOS A LA FE QUE PROFESAMOS Hebreos 4:14.

La razón por la que muchos cristianos no reciben la respuesta a sus oraciones, es por la falta de entendimiento acerca de lo que significa la confesión.

1. Estamos en las palabras. Las palabras que salen de nuestra boca, nacen de nosotros y son parte de nosotros. Nosotros vivimos en ellas y las palabras viven en nosotros.

2. La Biblia nació de Dios, Él la hizo nacer, Él le dio vida a Su propia Palabra. Dios está en la Palabra, la Palabra es parte de Él. Dios vive en Su Palabra, la que sale de nuestros labios.

3. Nuestras palabras ponen a Jesús en libertad para sanar, liberar y bendecir.

IV. LA FE SE EXPRESA A TRAVÉS DE LA CONFESIÓN.

Hebreos 3:1 se refiere a la vida cristiana como “profesión”, es la misma palabra griega que aquí se traduce como “confesión”. En el idioma griego esta palabra significa “decir la misma cosa”, quiere decir creer y decir lo que Dios dice acerca de nuestros pecados, las enfermedades, la prosperidad financiera y todo lo demás que está incluido en nuestra redención.

1. Confesión es una afirmación de la verdad bíblica que hemos almacenado en nuestro espíritu regenerado. Es creer con el corazón y repetir con nuestros labios la declaración de Dios acerca de lo que somos en Cristo. El Espíritu Santo dice: “Por cuya herida fuisteis sanados”. 1 Pedro 2:24. Tenemos que creer esta palabra y afirmarla con la declaración persistente. Cuando afirmamos lo que dice la Palabra de Dios, “Él apresura Su Palabra para ponerla por obra” Jeremías 1:12.

2. Aférrese a la fe que confiesa. La Biblia dice “Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo”. Romanos 10:9. Esta es una confesión hecha con nuestros labios.

3. Para ser salvos, solo necesitamos confesar que el Hijo de Dios murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras, y que al tercer día resucitó de entre los muertos. La fórmula es: Confesar el Señorío de Cristo resucitado; aceptar con el corazón la justificación, y confesar con la boca la salvación.

4. Piense y declare los pensamientos de Dios Isaías 55:7-9. Someta sus pensamientos a la obediencia a Cristo 2 Cor. 10:5.Conclusión: Todo lo que el Señor Jesucristo hizo en la cruz de Calvario, lo hizo por nosotros. Esas bendiciones son nuestra propiedad. Debemos creer con el corazón y declarar constantemente lo que él dice que somos en Cristo. La declaración de la Palabra de Dios, es el acto de fe, que pone a Dios en acción en el cumplimiento de Su Palabra. CREER Y DECLARAR LA PALABRA DE DIOS NOS HACE POSEEDORES DE LA HERENCIA QUE TENEMOS EN CRISTO.

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