Texto principal: Romanos 3:26; Romanos 10:17

Predicación Pastor Enrique Torra 09/08/2020

Introducción: La clase de fe con la que el Señor Jesucristo operó durante su ministerio aquí en la tierra, fue la fe de Dios. El Señor Jesucristo dedicó el tiempo necesario para escudriñar las Sagradas Escrituras, Él meditó en la Palabra del Padre acerca de todo lo que ellas decían de Él (Lucas 24:27). Él creyó la Palabra del Padre y actúo en fe; el resultado fue su vida de milagros.

I. LA PALABRA DEL PADRES ES FUNDAMENTO DE LA FE 

Entre más audaz es la fe, mayor es el éxito. Cuando la fe muere, el éxito dobla las manos. Nuestro lema de vida debe ser: “Mas para Dios todo es posible” (Mateo 19:26). La Biblia dice que mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). 

Porque Dios vive en nosotros, todas las cosas son posibles. Si le damos libertad a Dios que vive en nosotros y lo dejamos actuar, seremos ilimitados en nuestra esfera de acción. Jesús dijo: “Si puedes creer al que cree todo le es posible” (Marcos 9:23). La fe es el título de propiedad de las cosas que se esperan.

  1. La Palabra del Padre estuvo en el Espíritu del Señor Jesús (Juan 14:10). Él fundamentó Su fe en las Palabras del Padre.
  2. La fe de Jesús siempre triunfó ante las circunstancias a las que tuvo que enfrentarse.

II. LA FE DE DIOS: PODER CREATIVO

Dios es un Dios de fe. La fe es un atributo de Dios. La Biblia dice “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la Palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía”. (Hebreos 11:3) 

  1. La fe es una fuerza creadora y dominante. La fe construye.
  2. La fe que emana de la Palabra de Dios y del espíritu recreado, nos da todo lo que es bello y real, todo lo que es santo, todo lo que es realmente digno de la vida.

III. JESÚS ERA DIOS MISMO HABLANDO

Les dijo Jesús: “Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces conoceréis que yo soy y que nada hago por mi mismo, sino que, según me enseñó el Padre, así hablo” (Juan 8:28).

  1. Jesús habló la Palabra del Padre (Juan 12:49-50).
  2. Jesús dijo: “La Palabra que habéis oído no es mía de, sino del Padre que me envió” (Juan 14:24).
  3. El Señor Jesús pudo despertar de su siesta y, levantarse, reprender la tormenta y hubo intensa calma (Marco 4:39).
  4. Él le hablo a Lázaro, lo llamó a resurrección, y después de cuatro días de estar sepultado se levantó de la tumba (Juan 11:43-44).
  5. Jesús le ordenó a la higuera que se secara, y la higuera se secó desde la raíz (Marcos 11:20-21).
  6. El Señor con Su palabra sanó a los enfermos y echó fuera a los demonios (Mateo 8:16). La fe se libera a través de la palabra hablada.

IV. JESÚS NUNCA TUVO UNA CRISIS DE FE.

El Señor Jesucristo nunca dijo que había amanecido con la fe débil. Si la Palabra de Dios mora en abundantemente en nuestros corazones, y la accionamos, la fe fluirá y hará lo que la Palabra de Dios dice que hará. La fe que nace de la Palabra del Padre es la fe creativa, osada, atrevida e ilimitada. 

  1. El Señor actúo siempre confiado en que Dios no dejará que Su palabra vuelva vacía (Isaías 55:11).
  2. La fe siempre estará ahí, en el corazón de la persona que ha interiorizado la Palabra de Dios. Recordemos que la fe no se siente, la fe es de la esfera del espíritu humano renacido.
  3. La fe siempre se levantará en el momento que necesitemos un milagro.

V. FE DE RESURRECCIÓN

“(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fuesen” (Romanos 4:17). Jesús activó la fe de resurrección a través de la Palabra y muchos muertos resucitaron.

  1. ÉL resucitó a la hija de Jairo (Marcos 5:41-42)
  2. Él resucitó al hijo de la viuda de Naín (Lucas 7:11-17)
  3. Él resucitó a Lázaro (Juan 11:43-44).

Conclusión: La fe de Jesús es la fe que nace de la Palabra de Dios, todos nosotros podemos acceder a la misma clase de fe que operó en Cristo. Permitamos que la Palabra de Dios more en nuestros corazones en abundancia, y levantémonos y actuemos con base en la Palabra de Dios. Dios no dejará que Su Palabra vuelva vacía.

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