Texto Principal: Romanos 4:16; Hebreos 11:1.

Predicación del Pastor Enrique Torra 02 Agosto/2020

Introducción: Abraham aparece trescientos sesenta y siete años después del diluvio. Noé vivió todavía cincuenta años después que nació Abraham. El mundo había caído en la idolatría, apartado de Dios.  Abraham vivió entre una cultura pagana e idólatras hasta la edad de setenta y cinco años.

I. EL LLAMAMIENTO DE ABRAHAM (Génesis 12:1-3)

Abraham había nació y vivió en Ur de los Caldeos, una de las ciudades antiguas más grandiosas. Fue allí donde Dios lo llamó. ¿Por qué Dios se le reveló a Abraham? 

  1. El conocimiento de Dios estaba prácticamente perdido. 
  2. Dios lo llamó para preservar la línea de Mesiánica por medio de la cual pudiera Dios enviar a su Hijo Jesucristo al mundo para redimirla a la humanidad. Dios tenía que escoger a un hombre que le conociera para hacer de El una nación que preservara el conocimiento del único Dios sobre la tierra.
  3. Dios quería hacer de él una nación grande y bendecir a todas las familias de la tierra.

II. CREYÓ ABRAHAM A DIOS Y LE FUE CONTADO POR JUSTICIA (Romanos 4:3).

Justicia significa santidad, ser inocente, rectitud. La justificación es el la manifestación de la justicia divina en la persona que cree en Él, de modo que Dios la considera recta, justa, sin culpa e inocente. Abraham fue declarado justo cuando creyó la Palabra de Dios. La fe le fue contada por justicia (Romanos 4:5).

  1. Abraham por la fe fue constituido heredero del mundo (Romanos 4:13).
  2. Abraham fue confirmado como padre de muchas naciones. Romanos 4:17).

III. ABRAHAM CREYÓ EN ESPERANZA CONTRA ESPERANZA 

La Biblia dice: “El cual, contra esperanza, creyó en esperanza, para llegar a ser el padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia” (Romanos 4:18 Biblia Textual). 

Aquí hubo un extraño combate: la fe lucho contra la esperanza. En la mayoría de los casos, la esperanza gana, pero con Abraham, perdió.

  1. Contra toda esperanza, Abraham creyó y esperó.
  2. Abraham contó la cosa que esperaba como suya, y resueltamente hizo a un lado la esperanza y reclamó el hijo que Dios le había prometido.
  3. Abraham hizo caso omiso de todas las circunstancias que se oponían a su deseo (Romanos 4:19).
    • No se debilitó su fe al considerar su cuerpo prácticamente muerto, (casi de 100 años).
    • Hizo caso omiso de la esterilidad de y de edad de Sara.
    • Fortaleció su fe dando gloria a Dios.
    • Abraham creyó a pesar de la esperanza e hizo a la esperanza a un lado, se aferró a la Palabra que Dios le había dado. “Serás padre de muchas naciones” (Romanos 4:17) “(Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen”.

IV. LA FE ES LA CONVICCIÓN DE LO QUE NO SE VE Hebreos 11:1

Abraham se convenció plenamente de que Dios es poderoso para hacer todo lo que ha prometido. “El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que Dios le había dicho: Así será tu descendencia” (Romanos 4:22).

(Hebreos 11:1) “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”; Otra versión: “Fe es el título de propiedad de las cosas que se esperan, poniendo a prueba las cosas que no se ven”. La versión del centenario dice: “es dar sustancia a las cosas que se esperan”

  1. Creer significa actuar. La fe es acción, es traer al tiempo presente las cosas que todavía están en el futuro para nosotros. La fe es la substancia de aquello que esperábamos.
  2. La esperanza no tiene substancia, es una nube vacía. La fe si tiene sustancia.

V. LA ESENCIA DE LA FE DE ABRAHAM ES LA PALABRA DE DIOS.

Cuando Dios le reveló Su Palabra a Abraham, él la acepto en su corazón, él se dejó persuadir y aceptó la declaración de Dios.

  1. La fe viene por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios (Romanos 10:17).
  2. La fe que nace de la Palabra de Dios, llama las cosas que no son como si fueran (Romanos 4:17)

Conclusión: Debemos aceptar la Palabra de Dios como absolutamente cierta, la Palabra de Dios nunca dejará de ser, esta Palabra no volverá vacía, sino que hará… (Isaías 55:11).

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