Una brillante esposa, que en un tiempo buscó un escape en actividades literarias, ha revelado recientemente su secreto para hallar satisfacción en la vida: “Es por medio de hacer lo que Jesús quiere que yo haga”.

Apóstol Enrique Torra – La Familia – Mayo 5 /2019

Ella agregó que Jesús puede cambiar nuestras actitudes; el puede cambiar las tareas rutinarias que antes eran desagradables y convertirlas en motivos de gozo. Hermanas, “Si su raíz está en Cristo, no en su esposo; entonces tienen la libertad para ser las personas dignas, bendecidas y buenas esposas”.

Jesús la invita a llevar sus preocupaciones a la cruz, y a dejar la obra de cambiar a su esposo en las manos de Dios. La esposa que tiene su confianza puesta en Dios no está reprochando continuamente a su esposo por las faltas.

La sumisión es mucho más que una forma externa; es una actitud interna. Es más que colocarse un velo sobre la cabeza; es un corazón cubierto con un velo de honor y reverencia por su esposo. Cuidémonos de andar haciendo piadosas oraciones en público por el esposo “inconverso”, si la esposa aún sigue con esa conducta insubordinada hacia la autoridad de su esposo. La Palabra de Dios es muy clara respecto a la sumisión de la esposa a su esposo. “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”. Efesios 5:22-23

No es poco común que la esposa aventaje a su esposo en cuanto a preocupación y previsión en los asuntos espirituales. Pero allí es precisamente en donde yace el peligro para una esposa. Ella usa esto como una excusa piadosa para revelarse contra la autoridad de su marido. A ella le parece que solamente si toma una activa “dirección espiritual” en la familia puede asegurar una adecuada crianza a los hijos y la eventual conversión de su marido. Bajo esa máscara de piadosa espiritualidad puede esconderse una gran cantidad de rebelión no santa (“engañoso es el corazón más que todas las cosas” Jeremías 17:9). Aún más importante, no cumple el fin deseado, sino que en la realidad lo frustra. El esposo es ahuyentado de todo interés en las cosas espirituales.

Por el contrario, en una actitud continua de sumisión la esposa tiene a su disposición un poder espiritual con Dios, estos son resultados garantizados. La Biblia dice: “Así mismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa” (para con el marido) 1 Pedro 3:1-2

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