En Proverbios 31:10-31 se nos presenta el más completo y hermoso cuadro bíblico de lo que debe ser una buena esposa.

Apóstol Enrique Torra – Enero 20/2019

Capaz, llena de aspiraciones, trabajadora; es bondadosa, sabia, digna de confianza, alegre, provee para los de su casa y aun llega más allá. Ella sabe cuál es su propio valor. Usa su inteligencia, su fuerza física y su carácter temeroso de Dios con un buen propósito. Es generosa con su esposo, sus hijos y aun con los pobres y necesitados que están más allá de su circulo familiar. ¡Ella es una mujer notable!

¿Cuál es el resorte que hace funcionar todo este esfuerzo creativo? ¿Es acaso un esposo que sostiene sobre ella el látigo en la mano y de este modo la hace permanecer sumisa? Por el contrario, es un esposo que expresa su más franca admiración por ella: “Y su marido también la alaba: muchas mujeres hicieron el bien; más tú sobrepasas a todas.”

En los casos en que la sumisión de la esposa se considera a costa de la áspera demanda del esposo, el Orden de Dios ha sido tirado por la borda, y lo que queda es una mera autoridad humana. Pero donde el esposo cumple también su papel dentro del Orden de Dios- que le exige: “Amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas” Colosenses 3:19 entonces la sumisión de la esposa llega a ser para él una fuente de mutuo amor y de devoción, algo de belleza moral y espiritual incomparable.“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado y no carecerá de ganancias. De ella recibe el bien y no el mal todos los días de su vida” Proverbios 31:10-12.

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