Los padres deben mantener su posición sobre el conocimiento de que están en lo correcto. Deben demandar obediencia a aquello que saben que es lo correcto.

Apóstol Enrique Torra – La Familia – Junio 30 /2019

La obediencia voluntaria está basada sobre el fundamento más íntimo de la reverencia. No es solamente una virtud; es la única virtud del niño. Incluye todo lo bueno que puede requerirse o esperarse de él.

A primera vista parece que consiste en una simple obediencia a la voluntad del hombre. Sin embargo ya es obediencia a Dios. Pues al someterse a la voluntad de los padres, los hijos aprenden a someterse a una voluntad más alta que la de ellos. 

La sumisión a los padres es una escuela para la obediencia independiente y directa a Dios que tendrán que manifestar cuando ya no vivan bajo la autoridad de los padres. Es para esto que educamos a nuestros hijos- para que a su debido tiempo puedan seguir la voluntad de Dios, y la guía de Su Espíritu, no por compulsión externa, sino con un acto consciente, y por impulso venido de adentro.

El aprender obediencia es aprender una ley básica de la vida espiritual. Porque la autoridad de Dios a menudo se abre paso hasta nuestra vida a través de la autoridad humana. 

Cuando conocemos el lugar que nos corresponde bajo la autoridad, podemos relajarnos; el relajamiento o reposo y la confianza son de ayuda para la recepción del Espíritu Santo. 

Soren Kierkegaard, el filósofo danés, escribió: “Es difícil creer, no porque sea difícil comprender, sino porque es difícil obedecer”. Podemos enseñar y razonar con nuestros hijos tanto como queramos, y aun así  mantenerles alejados de un genuino encuentro con Dios, a menos que con nuestra enseñanza también inculquemos en ellos un sentido de obediencia. 

Dios no se revela a los teóricos de poltrona, sino a aquellos que obedecen. La Biblia dice: “Hijos, Obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. Efesios 6:1-3 

Este es el plan de Dios para los hijos. Al ser obedientes a los padres, es a Dios a quien se obedece. De este modo se llega al conocimiento de la presencia y la bendición de Jesús en su vida, se goza de la vida exitosa y además de la longevidad.

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