La gente se pregunta por qué los jóvenes se enrolan en el vandalismo del que leemos en los diarios. Es todo lo que saben hacer. Fueron instruidos de esta manera por sus padres. Hasta un corazón de acero se quebrantaría al ver su pobre condición.

Por Pastor Enrique Torra

Desde que eran pequeños, sus acciones e inclinaciones han venido creciendo a la par con ellos y ahora en grandes y terribles proporciones, combinándose y brotando súbitamente hasta límites incontrolables. 

Estos jóvenes debieran levantarse temprano, en lugar de dormir hasta el medio día, ir a una ocupación y trabajar durante todo el día. No habría tiempo para estas ocurrencias, y la cama les parecería agradable al llegar la noche.

Una madre desesperada no hallaba que hacer con su hija adolescente. La situación era la siguiente: A esta niña se le permitía pasar largo tiempo todos los días en las vecindades en pantaloncitos cortos y sentarse frente al televisor a ver escenas sensuales de amor. Estaba todo el tiempo entreteniendo su mente con escenas sexuales, invitando al espíritu de lujuria a entrar en su cuerpo. El paso que daría luego sería el de entretener a su amigo en el mismo ambiente y actitud.

La madre no hallaba que hacer. Ella pensaba que si privaba a la niña de su entretención, ésta le armaría un escándalo de proporciones. ¿Por qué ? porque años había permitido la televisión  sin control en este hogar, y esta niña jamás había conocido la humildad que es el producto del trabajo duro y de una vida disciplinada. La madre decía: Si no permito algunas pocas cosas de estas, la perderé.

Lo triste del caso es que ella probablemente ya la había perdido, y que poco faltaba para que esto fuera revelado. Esta madre tal vez hizo todo lo que pudo. En verdad, en este caso, si a ella se le hubiera podido aconsejar, nunca habría tenido ese tipo de formación permisiva para su hija. Pero, triste es decirlo, eso no altera el cuadro, y “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”.

Dediquémosle a nuestros hijos el suficiente tiempo para aconsejarlos, instruirlos en la Palabra de Dios enseñándoles los principios y valores que el Señor nos ha revelado en las Sagradas Escrituras. Esta será la mejor inversión  que podamos hacerle a nuestras generaciones. Nunca es tarde, iniciemos hoy esta noble tarea.

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