Los tan ponderados métodos modernos sobre la crianza de los hijos conceden una gran importancia al sentido intuitivo del bien y el mal, de justicia e injusticia en los niños.

Apóstol Enrique Torra – La Familia – Junio 16 /2019

Sobre los padres se coloca una gran carga como es la de tratar siempre con el niño, con el fin de darle el mandato “correcto”, lo que lleva en sí la implicación de que un niño puede y decide y aun hasta llega a rebelarse contra un mandato “equivocado”.

Sin embargo, la Biblia no dice, “Hijos, obedeced a vuestros padres cuando tienen la razón”. Lo que en verdad dice es: “Obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo”- ¡aun si ellos están equivocados! Efesios 6:1.

El hijo que obedece un mandato “erróneo” aun permanecerá bajo la luz de la aprobación de Dios.

A la larga, será un niño más feliz y mejor adaptado que uno a quien se le ha dado la libertad de desafiar y poner en tela de juicio la autoridad de los padres.

Es cierto que un padre debe buscar por todos los medios tratar a sus hijos en justicia, correctamente, y con el más tierno amor. Pero los padres son humanos y falibles. Aun más, la mayor parte de la gente se convierte en padres mientras todavía son bastante jóvenes. No han alcanzado mucha sabiduría, y esto es particularmente cierto en lo referente a la crianza de los hijos.

No se puede esperar que algo tan importante como la obediencia de un hijo dependa de la perfección del juicio de un padre ante cada situación. La responsabilidad del niño no es la de pasar y evaluar las decisiones de los padres obedeciendo aquellas que a él le parecen correctas, y rechazando aquellas con las cuales no esta de acuerdo. Los padres son quienes tienen la responsabilidad de las decisiones. La responsabilidad del hijo es simplemente obedecer.

Muy pronto llega a la vida el tiempo en que el hijo crece y llega a ser responsable por los juicios y decisiones. Pero Dios ha estructurado la familia de tal manera que un niño es relevado de la responsabilidad de emitir juicios y tomar decisiones, teniendo únicamente ante sí el sencillo mandamiento de obedecer a sus padres. Solamente de esta manera puede él quedar protegido de vagar o transitar los innumerables desvíos de necesidad, ignorancia y perversidad.

Comparte en redes sociales