Texto Principal: Mateo 6:5-13; Lucas 11:1

Predicación Domingo 29 de Septiembre de 2019 – Apóstol Enrique Torra

Introducción: Los Discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar Lucas 11:1. Ellos no estaban diciendo que ellos nunca habían orado, los discípulos sabían orar como buenos judíos, pero ellos oraban la oración según el modelo del Antiguo Testamento. Como respuesta, el Señor nos dejó la oración modelo, el Padre nuestro, esta oración contiene los principios que debemos seguir para que nuestras oraciones tengan la respuesta de Dios.

I. LA ORACIÓN PRIVADA

Jesús dijo: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie  en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa”. Mateo 6:5 Esto no quiere decir que todas nuestras oraciones deben hacerse en privado. Tenemos ejemplos en la Biblia donde encontramos a los hermanos orando juntos en grupo. Hechos 1:13-14; 4; 4:24; 12:5. La oración en público es necesaria y vital en la vida de la iglesia.

  1. Jesús se refería al peligro de orar sólo para ser visto de los hombres. Hay quienes oran en público para aparentar que son muy espirituales. El Señor Jesús dijo: “Mas tú cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6:6
  2. La oración en familia no solo fortalece al cristiano que ora, sino al hogar. 

II. NO USÉIS VANAS REPETICIONES

“Y orando no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”. Mateo 6:7-8 Muchos cristianos piensan que Dios oirá sus oraciones si hacen oraciones largas y repetitivas, por lo que repiten la misma oración. Pero Jesús dijo: “No uséis vanas repeticiones…”

  1. Jesús dijo: “No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”
  2. Él Padre sabe qué cosa es la que necesitamos, pero nos dice que le pidamos. Mateo 7:7
  3. Dios no nos oye porque repetimos la misma oración. Dios nos oye porque oramos, creyendo que Él nos escucha y nos responde.1 Juan 5:14-15

III. PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

El Señor Jesús no le dijo a sus discípulos que oraran esta oración palabra por palabra. El Jesús nos dejó principios para que la oración obre resultados. Jesús dijo: “Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos”. Mateo 6:9.

  1. Dios es el creador de todos los seres humanos, pero Dios no es el Padre de todos. Los fariseos eran buenas personas, pero Jesús les dijo: “Sois de vuestro padre el diablo” Juan 8:44
  2. Para llamar a Dios nuestro Padre, debemos nacer de nuevo Juan 3:3-6. Él es más que nuestro Dios; El es nuestro Padre.

IV. SANTIFICADO SEA TU NOMBRE

“Santificado sea tu nombre” Mateo 6:9 El nombre de Dios es Santo. Dios es nuestro Padre, por lo que nosotros llevamos Su nombre. Esto quiere decir que todo aquel que ha nacido de Dios, es santo. De esa manera el apóstol Pablo se dirigía a las iglesias cuando escribió las Cartas del Nuevo Testamento. 1 Cor. 1:2; 2 Cor. 1:1; Efesios 1:1; Fil. 1:1.

  1. Usted es la Nueva Creación en Cristo 2 Cor. 5:17 
  2. Sus pecados fueron borrados por la Sangre de Jesucristo.
  3. Usted es hijo de Dios, ahora puede llevar el nombre de su Padre: Santo

V. VENGA TU REINO

“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”. Mateo 6:10 Este principio se refiere a poner el reino Dios en primer lugar. Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

  1. Si ponemos a Dios primero, no tenemos porqué estar preocupados por las cosas materiales que necesitamos, como las cuentas por pagar, los zapatos rotos, el auto viejo que ya no anda. Si Dios es el primero en nuestra vida “todas estas cosas os serán añadidas”.
  2. “Hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra”. En el cielo no hay enfermos. La voluntad de Dios es que en la tierra tampoco haya gente enferma. Dios quiere que nuestras vidas sean llenas de sus bendiciones. Él quiere que gocemos de la vida abundante. Juan 10:10

Conclusión: El Señor Jesucristo nos dejó las enseñanzas sobre la oración para que no fracasemos en la vida de oración. Al seguir sus enseñanzas, podemos orar sobre una base segura.

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