Texto Principal: Mateo 4:23-25; Proverbios 4:20-22; Juan 6:63; Hebreos 13:8.

Predicación Domingo 6 Octubre de 2019 – Apóstol Enrique Torra

Introducción: La Palabra de Dios es fiel, íntegra e inmutable. La Palabra de Dios obra sus maravillas mientras permanecemos atentos y actuamos conforme a lo que creemos. Dios siempre cumple Su Palabra siempre y cuando reciba la cooperación apropiada de parte nuestra, es decir, cuando actuamos conforme a Su Palabra.

I. LA PALABRA DE DIOS ES MEDICINA PARA TODO NUESTRO CUERPO.

La Palabra de Dios no puede impartir sanidad sin antes haber sido oída, recibida y practicada.

  1. La Palabra de Dios es vida para los que la “hallan” Proverbios 4:22. Si usted quiere recibir vida y sanidad de parte de Dios, tiene que tomarse el tiempo para buscar en las Sagradas Escrituras las palabras que prometen sanidad.
  2. Cuando la Palabra de Dios se convierta en medicina para todo su cuerpo, entonces el cáncer, los tumores y toda clase de enfermedad desaparecerá. Muchas personas no gozan de salud porque no han “hallado” y “practicado” aquella parte de la Palabra de Dios que produce sanidad.
  3. La Palabra de Dios es medicina para todo nuestro cuerpo, no importa la clase de enfermedad.

II. QUE LA PALABRA DE DIOS NO SE APARTE DE SUS OJOS Proverbios 4:21.

No podemos mirar a dos lugares al mismo tiempo. No mantengamos nuestra atención en los síntomas, miremos la Palabra de Dios continuamente, como Abraham, fortalezcámonos en fe, dando gloria a Dios. Romanos 4:20.

  1. Jesús dijo: “…las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Juan 6:63.
  2. El salmista dijo: “Tu Palabra me ha vivificado”. Salmo 119:50.

III. EL MÉTODO PARA RECIBIR RESULTADOS DE LA PALABRA DE DIOS.

Proverbios 4:20-22 nos enseña el método por el cual podemos obtener resultados de la Palabra de Dios.

  1. Tiene que haber un oído atento: “Inclina tu oído a mis razones”.
  2. Tiene que haber una mirada fija: “Que no se aparten de tus ojos”. Cuando nuestros ojos están fijos en los síntomas y nuestra mente se encuentra más ocupada en ellos que en la Palabra de Dios, hemos sembrado la semilla equivocada para la cosecha que deseamos.
  3. Tiene que haber un corazón que atesore la Palabra: “Guárdalas en medio de tu corazón”.

IV. JESUCRISTO SANA TODO Y A TODOS.

En los Evangelios y en otros textos de las Sagradas Escrituras, se nos enseña que Él sanó a todos. Esta es la revelación de la voluntad de Dios para nuestros cuerpos. La Biblia dice que Jesús “sanó a todos lo que venían a Él”. Mateo 12:15; “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Jesús siempre predicaba y enseñaba, y luego sanaba a los enfermos. El Maestro sanó a los enfermos en las calles, en los mercados, en las riberas del mar o en las sinagogas. Por todas partes él estaba sanando a todos los enfermos.

  1. Su compasión por los enfermos, no le permitía pasar por alto el clamor de los necesitados. Mateo 9:35-36.
  2. “Recorrió Jesús toda Galilea, enseñando… y predicando el Evangelio… y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” Mateo 4:23.
  3. “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando… y predicando el Evangelio… y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas… Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia”. Mateo 9:35, 36; 10:1.
  4. “Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos” Mateo 14:14.
  5. “Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret… y trajeron a Él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos” Mateo 14:34-36.
  6. “…Y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de Él y sanaba a todos” Lucas 6:17-19.

Conclusión: Así como Cristo hace dos mil años anduvo sanando a todos los oprimidos por el diablo, de igual manera lo está haciendo hoy, Él no ha cambiado. Físicamente no podemos verlo hoy aquí, pero la realidad es que Él está aquí hoy, está en nosotros. Mateo 28:20.

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