Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Romanos 8:37

Devocional Ministerio de Jóvenes

Es increíble el amor de Dios sobre todos y cada uno de nosotros, pues no solo envió a su hijo Jesús para que por medio de él tengamos vida eterna (Juan 3:16), también nos tomó para sí mismo liberándonos de toda cadena, liberándonos de la esclavitud, de la muerte, de los dominios de Satanás, pues ahora somos hijos de Dios, y por ende el pecado es antinatural en nuestra vida. Hemos encontrado la vida, hemos encontrado la verdad, hemos encontrado el camino y sólo por medio de Jesús lo logramos (Juan 14:6), gracias a su amor para con nosotros hemos sido redimidos de todo pecado, apartados del mundo, empezamos junto a él una nueva vida.

Además, Pablo nos invita reconocer una verdad que Dios Padre desea en nuestra vida, una verdad que es realidad gracias al amor, sacrificio y resurrección de nuestro señor Jesús: vivir en victoria, pero no es una victoria ordinaria o simple, Dios quiere que seamos más que vencedores, como lo vemos en Romanos 8:37.

Pero ¿qué es esto de ser más que vencedor? La palabra griega (idioma original del nuevo testamento) para esto es HUPERNIKAO, la cual proviene de HUPER, que significa “sobre o por encima de”, y la palabra NIKAO, que significa “conquistar”, así que digamos HUPERNIKAO SOY pues estamos encima de lo conquistado, somos más que vencedores. Por lo anterior, vemos que Dios desea que tengamos victorias absolutas en nuestras vidas, como la tuvo Jesús contra la muerte, reconocer que todo los podemos en Cristo, todas las cosas son posibles para aquellos que aman y creen en Jesús, pues ahora somos lo que Dios dice que somos, porque somos sus hijos y por ende tenemos su esencia en nosotros, su gloria está en nosotros y en consecuencia a esto, nuestra vida será victoriosa.

Ahora bien, al decidir y aceptar a Jesús como nuestro señor y salvador, no sólo estamos siendo redimidos y salvos, sino que estamos empezando a vivir su naturaleza ya que Él vive ahora en nosotros, como lo dice Gálatas 2:20 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a si mismo por mí”, al encontrarse Jesús en nosotros como lo dice Pablo, estamos siendo restaurados en nuestro interior y a consecuencia se verá reflejado en nuestros pensamientos, actitudes y palabras; poco a poco llegamos a nuestra meta de ser como Cristo, más no por aquello que ganamos o cosas que obtendremos, sino por el amor tan grande que él tuvo hacía nosotros y ese amor que tenemos hacía él.

Reconocemos que el viejo hombre ya no está en nosotros más somos ahora un nuevo hombre (2 Corintios 5:17), aquellas cosas que marcaron nuestro pasado fueron perdonadas y olvidadas por nuestro Padre por medio de su hijo Jesús, en pocas palabras somos NUEVA CREACIÓN. Ahora somos lo que Dios siempre deseó que fuésemos, somos aquello por lo cual Dios Padre nos creó. Lo anterior es una verdad indiscutible, una verdad práctica que tiene efecto en nuestra vida, puesto que el diablo ya no tiene poder sobre nosotros, tenemos la naturaleza de Jesús quien nunca cometió pecado y esto es una realidad en nuestra vida.

Al ser sus hijos adquirimos un derecho legal el cual no puede ser revocado dado que nos fue entregado por el creador del universo, usar el nombre de Jesús (Juan 16:24). Dios Padre le otorgó a su hijo autoridad cuando se encontraba en el mundo, con ella hecho fuera demonios, sanó enfermos, perdonó pecados, en pocas palabras evidenciaba la gloria de Dios en él. De igual forma, Jesús mismo afirmó en Mateo 28:18 “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” por lo que en su nombre encontramos dicho poder para declarar y que esto sea una realidad, pues esto ya es una realidad en nuestras vidas. Aún después de su muerte y a consecuencia de su humildad en la tierra, Dios Padre lo exaltó haciendo que su nombre se encuentre sobre todo nombre, dando aún más poder, no por ser su hijo, sino por su carácter y sacrificio por cada uno de nosotros.

Al tener en cuenta cada una de las verdades mencionadas, y que además son reales en nuestra vida, como resultado estaremos caminando en victoria y prosperidad, tal como Dios desea para nosotros.

¡Dios te bendiga!

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