Los discípulos en una ocasión le dijeron a Jesús que les hiciera crecer la fe y él les dijo que si tuvieren la fe como un grano de mostaza, le hablarían a un sicomoro y este les obedecería desarraigándose y plantándose en el mar Lucas 17:5-6.

Iglesia Cristiana PAI – Ministerio de Jóvenes – Devocional Agosto 27 /2019

Veamos porque Jesús les hablo a sus discípulos de estas dos plantas. La mostaza se caracteriza: por tener la semilla más pequeña que genera un gran árbol, su semilla se reproduce con gran rapidez, se extiende sin control hacia todas partes, Crece de forma silvestre en prados, terrenos baldíos, a la vera de los caminos o en cualquier terreno soleado y ligeramente seco, y Su fruto beneficia a todos; mientras que el sicomoro es un gran árbol que puede llegar a medir 20 metros de altura y 6 metros de grosor en su tronco y sus raíces son bastante grandes y con buena dureza y es fácil encontrarlos en tierras secas no húmedas.

Conociendo esto la fe no necesita ser grande para producir resultados, ella se extiende y se desarrolla en las situaciones más extremas, y lo único que necesitamos como hijos de Dios es tener una estrecha relación con la palabra de Dios, para tener bases legales para actuar y reclamar nuestros derechos. 

No hay ninguna ciencia para vivir en fe, es solo escuchar y creer a la palabra de Dios. Si tenemos fe no hay problema o situación tan grande que no podamos vencer con la ayuda del Señor. Así que evaluemos que palabras estamos oyendo y creyendo. Romanos 10:17: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” Porque cuando empiezo dando pequeños pasos de fe, estos pasos van creciendo hasta llegar a vivir en un gran ámbito espiritual; porque nuestra fe siempre está sellada o acompañada de grandes imposibles.

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