ESPÍRITU SANTO, AVÍVANOS

Texto Principal: Salmo 85; Habacuc 3:1-2

Predicación Apóstol Enrique Torra – Domingo 15 2020

Introducción: En muchos casos el verbo avivar, que es traducido del término hebreo ‘anazao’, tiene el significado de volver de la muerte a la vida.

I. ¿QUÉ ES UN AVIVAMIENTO?

Un avivamiento es un mover sobrenatural del Espíritu Santo sobre un país o grupo de personas, cuando esto ocurre la gente en grandes cantidades es movida a convertirse al Señor, no es una conversión aquí y otra allá, sino de números importantes que afectan toda la sociedad.

  1. En los avivamientos, la gente es movida a buscar a Dios, sienten hambre y se sed por la Presencia de Dios y la Palabra con desesperación.
  2. Dios afecta e impacta a toda la sociedad; Él atrae las almas para que dejen su vida pasada y se entreguen a Jesús. En un avivamiento el Espíritu Santo atrae e inquieta a las personas al arrepentimiento.
  3. Sólo una acción sobrenatural puede salvar a nuestro país de la maldad que lo domina.
  4. Necesitamos que una ola del poder de Dios barra la nación de norte a sur y de este a oeste; una ola que deje tras de sí almas convertidas y apartadas del pecado y que nuestra sociedad sea moralmente transformada.

II. SEÑOR, RESTÁURANOS; AVIVA TU OBRA EN MEDIO DE LOS TIEMPOS Habacuc 3:1-2

Avivar: anazopureo, denota volver a encender, o mantener plenamente encendida una llama (ana, arriba, o de nuevo; zoos, vivo; pur, fuego), y se usa metafóricamente en 2 Ti 1.6, donde el don de Dios es considerado como un fuego que pudiera quedar extinguido por nuestro descuido.

  1. Oración por un avivamiento. “Así no nos apartaremos de ti; vida nos darás, e invocaremos tu nombre. ¡Oh Jehová, Dios de los ejercitos, restauranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos” (Salmo 80:18-19).
  2. Restáuranos: Más que un grito pidiendo la restauracion nacional, esta petición incluye un deseo de avivamiento espiritual, e implica una confesion de pecado. “Vida nos darás” (Salmo 80:18; 85:4)
  • Las bendiciones por el derramamiento del Espíritu Santo (Isaías 32:15-20) La fertilidad, la justicia y La paz (cuando los montes del orgullo humano sean aplastados por el granizo).
  • La oración del profeta Habacuc por un avivamiento: “Oh Jehová, he oído tu Palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, en medio de los tiempos hazla conocer; en la ira acuérdate de la misericordia” (Habacuc 3:2).

III. LOS AVIVAMIENTOS EN EL LIBRO DE LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES.

Todos los avivamientos son obra soberana del Espíritu Santo. El libro de los Hechos no es un libro de teología, sino el relato del primer período de la iglesia del Señor Jesucristo. Este libro nos muestra de manera clara los avivamientos obrados por el Espíritu Santo a través de la iglesia.

  1. Avivamiento en Samaria. “Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad” (Hechos 8:5-8).
  2. Avivamiento en Antioquia. “Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el Evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor” (Hechos 11.20-21).
  3. Avivamiento en Corinto. “Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados” (Hechos 18.8).
  4. Avivamiento en Éfeso. “Y esto fue notorio a todos los que habitanban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor,” (Hechos 19.17-20).

Conclusión. Unamos en oración y pidámosle al Espíritu Santo se manifieste poderosamente en nuestro país, que derrame un avivamiento como lo hizo en la iglesia del primer siglo. Oremos para que la gente en grandes cantidades se convierta al Señor y por la manifestación de milagros y prodigios. Pidámosle al Señor que a través del Espíritu Santo, nos haga sentir de nuevo un amor intenso, vivo,  y ardiente hacia él.

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