Especiales Semana Santa: LA MESA DEL SEÑOR

(Mateo 26:26-29) “Mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”.

Introducción. El Pacto de Sangre, o lo que llamamos Mesa del Señor, tiene su origen en el más antiguo pacto que se conoce entre la familia humana. Con toda seguridad comenzó en el Jardín del Edén. Es evidente que Dios cortó el pacto o entró en un pacto con Adán desde el principio.

  1. LOS DOS PACTOS

Todo el plan de la Redención gira en torno a los Dos Pactos. La Biblia nos habla del Antiguo y el Nuevo Pacto.

  1. En el pacto Abrahámico ocurrieron varias cosas:
  1. El cambio de nombres: Abram y Sarai, a Abraham (príncipe de Dios) y Sara (princesa de Dios). Dios los elevó al nivel de la familia real, antes de cortar el pacto con ellos.
  2. Fue sellado con la circuncisión. (Génesis 17: 10) “Este es el pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros”.
  3. Este pacto comprometía a Abraham y a sus descendientes con Dios y comprometía a Dios con Abraham y sus descendientes por sobre la base del mismo acto solemne.
  1. El Nuevo Pacto. La noche víspera de la crucifixión, el Señor Jesucristo se reunión con sus discípulos “y le dijo:” (Lucas 22:15-20).
  2. Todos los creyentes en Cristo estamos en pacto con Dios.
  1. EL AMOR DE DIOS

Hay dos atributos de Dios Padre y del Señor Jesús que se nos revelan en la Santa Cena: el amor y la fe. Dios es el Padre del amor y es un Dios de fe; Su fe creó el universo. Cuando el hombre se descarrió, El creyó en fe que podía volver a encaminarlo, que un desafío de amor alcanzaría al hombre. El amor es el llamamiento real de Dios al hombre; la fe, es el llamamiento a Su imaginación.

Jesús vino para presentar a Su Padre, y Su Padre es amor. Era una presentación de una nueva clase de amor, a una raza humana quebrantada y naufraga.

  1. El Padre nos amó con su gran amor. (Efesios 2:4) “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó”. (Juan 3:16) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. (Romanos 5:8) “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”.
  2. El Señor Jesucristo dio su vida por todos nosotros. (Juan 15:13) “Nadie tienen mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”.
  3. El amor de Cristo excede todo conocimiento. (Efesios 3:19) “Y de conocer el amor de Cristo, que excede todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.
  1. LA FE DE DIOS

Jesús creía como el Padre creía. Jesús puso su fe en acción. Él creyó que si Él se transformaba en el sustituto del hombre, el hombre respondería afirmativamente, que si Él podía demostrar al mundo que Él amaba a los hombres de tal manera que murió por ellos y que sufrió los tormentos de los condenados por ellos, habría una respuesta de parte del hombre.

  1. Su fe, hizo del hombre una Nueva Creación, y por Su fe tenemos la victoria. Es su fe la que hace que los seres humanos caminemos en amor el uno con el otro.
  2. Jesús puso Su fe en acción. Él tiene fe en la humanidad de hoy. Él tiene fe en la iglesia. Él tiene fe en Sí Mismo y en Su propia Palabra Viva, que va a vencer. Él tiene fe en el amor.
  1. LO QUE SIGNIFICA LA MESA DEL SEÑOR

La mesa del Señor es una confesión de nuestra fe y nuestra lealtad para amar de la misma forma como el Padre nos manifestó Su amor al darnos a Jesús por nuestra redención. La venida de Jesús a este mundo y su entrega en la cruz por nosotros es una manifestación de Su amor. El Padre y el Hijo fueron leales al amor.

  1. El Señor Jesús dijo: “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga” (1 Corintios 11:26).
  2. El Señor Jesús cortó un Nuevo Pacto con nosotros al derramar Su Sangre. “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1 Corintios 11:25).
  3. Cuando comemos el pan y bebemos la copa, ratificamos este Nuevo Pacto con Dios. Es un pacto de amor.
  1. ESTAMOS EN PACTO CON DIOS

Cuando yo parto el pan y bebo de la copa, no sólo confieso mi lealtad hacia Él, sino hacia cada uno de los miembros del Cuerpo de Cristo que parten el pan y beben la copa conmigo.

  1. Es nuestra lealtad y amor hacia Jesús. 
  2. Es nuestra lealtad y amor por el Cuerpo de Cristo, la Iglesia.
  3. Es una confesión de amor por nuestros hermanos y hermanas. 
  4. Es una confesión que hemos comido el pan y bebido la copa con ellos y que ahora llevaremos las cargas de ellos. (Gálatas 6:1-2) “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”.
  5. Si soy fuerte, yo llevo las cargas del débil. Yo he tomado sus debilidades.
  6. De esta manera nos identificamos con nuestros hermanos, así como Cristo se identificó así mismo con nosotros y su encarnación y sustitución.

Conclusión. La mesa del Señor significa que yo nunca voy a criticar a mis hermanos en la fe, sino que voy a asumir sus responsabilidades espirituales y sus debilidades.

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